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Te amo, Señor; tú eres mi fuerza. El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro.

Salmo 18:1-2 , (NTV)

DIOS ES MI ROCA, MI FORTALEZA Y MI LIBERTADOR

David escribió este cántico después de que el Señor lo librara de sus enemigos y de Saúl. Es hermoso descubrir que no comienza celebrando sus victorias, sino expresando su amor por Dios. Después de tantas batallas, David había aprendido que su mayor fortaleza no estaba en sus capacidades, sino en el Señor. Por eso lo llama su roca, fortaleza y libertador. Cada nombre revela algo del carácter de Dios que David había experimentado personalmente.

David recuerda los momentos de angustia en que la muerte parecía rodearlo. Entonces declara: “Pero en mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda” (Salmo 18:6, NTV).

David no permitió que la angustia lo alejara de Dios, sino que lo impulsara a buscarlo. La oración fue su respuesta en medio del peligro. Más adelante reconoce que el Señor lo rescató porque se deleitaba en él (v.19). Aquí descubrimos que Dios no solamente tiene poder para salvar, sino que también se interesa profundamente por quienes buscan refugio en Él.

Finalmente, David reconoce de dónde provenían sus fuerzas: “Dios me arma de fuerza y hace perfecto mi camino” (Salmo 18:32, NTV).

David comprendió que no había vencido solamente por su valentía o experiencia. Era Dios quien lo fortalecía y preparaba sus pasos. Por eso termina adorándolo y reconociéndolo como su Roca “¡El Señor vive! ¡Alabanzas a mi Roca! ¡Exaltado sea el Dios de mi salvación!”(v.46). La verdadera fortaleza espiritual no consiste en creer que podemos con todo, sino en aprender a depender del Señor en todo.

Cuando mis fuerzas no son suficientes, descubro que Dios sigue siendo mi Roca, mi refugio y mi fortaleza



Hoy también enfrentaremos situaciones que pueden superar nuestras fuerzas. Pero podemos convertir nuestras preocupaciones en oración y nuestras debilidades en oportunidades para depender de Dios.

¿Estoy enfrentando mis batallas solamente con mis capacidades o estoy buscando en el Señor la fortaleza que necesito?

El Señor te bendiga.