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Devocional
“Las promesas del Señor son puras como la plata refinada en el horno, purificada siete veces. Por lo tanto, Señor, sabemos que protegerás a los oprimidos; los guardarás para siempre de esta generación mentirosa.”
Salmo 12:6-7,(NTV).
Tesoro Bíblico
EN UN MUNDO DE ENGAÑO, SU PALABRA PERMANECE FIEL
David comienza este Salmo con un clamor angustiante: “¡Auxilio, oh Señor, porque los justos desaparecen con rapidez!” (v.1). Al mirar a su alrededor, observa cómo la fidelidad, la sinceridad y la verdad parecen estar desapareciendo. Las personas se engañan unas a otras y hablan con labios aduladores mientras esconden otras intenciones en su corazón (vv.1-2). ¡Qué actual resulta esta descripción! Vivimos rodeados de palabras, mensajes y promesas, pero no siempre encontramos verdad y sinceridad detrás de ellas.
David denuncia el orgullo de quienes utilizan sus palabras para manipular y dominar a otros. Estas personas llegan a decir: “Mentiremos todo lo que queramos; nuestros labios nos pertenecen. ¿Quién puede detenernos?” (v.4). Han olvidado que nuestras palabras también están bajo la autoridad de Dios. La manera en que hablamos revela lo que gobierna nuestro corazón. Podemos utilizar nuestra boca para bendecir, animar y edificar, o para engañar, herir y destruir.
Pero en medio de tanta falsedad aparece una declaración extraordinaria del Señor: “Me levantaré para defender a los pobres y a los necesitados” (v.5). Dios no permanece indiferente frente al sufrimiento que produce la maldad humana. Él escucha los gemidos de quienes son oprimidos y promete intervenir en favor de ellos. ¡Qué consuelo saber que nuestro Dios no solamente escucha nuestras oraciones, sino que también conoce las injusticias que muchas veces nadie más puede ver!
Entonces David presenta un contraste poderoso: mientras las palabras humanas pueden estar contaminadas por la mentira, las palabras del Señor son completamente puras (v.6). Las compara con plata refinada siete veces, una imagen de pureza y perfección. Dios nunca necesita corregir una mentira, esconder una intención o retractarse de una promesa engañosa, porque Su carácter es verdadero y Su Palabra es fiel.
Esta verdad transforma nuestra manera de confiar. Las personas pueden fallarnos, las promesas humanas pueden romperse y las circunstancias pueden cambiar, pero Dios permanece fiel a lo que ha dicho. Por eso David expresa su confianza en que el Señor protegerá a los oprimidos (v.7). Su seguridad no descansa en que el mundo se vuelva inmediatamente justo, sino en el carácter del Dios que escucha, habla verdad y cumple Sus promesas.
El Salmo termina reconociendo que la maldad todavía puede extenderse cuando la sociedad exalta lo que es perverso (v.8). David no niega esa realidad. Sin embargo, ha encontrado dónde afirmar su esperanza. Aunque la mentira parezca multiplicarse, la verdad de Dios no pierde Su poder ni Su pureza. Su Palabra continúa siendo una luz segura para quienes desean caminar en integridad.
En un mundo donde las palabras pueden engañar y las promesas pueden romperse, la Palabra de Dios permanece pura, verdadera y fiel para siempre.
Punto de Acción
Hoy recibimos muchas opiniones, noticias, consejos y promesas que pueden influir en nuestras decisiones.
¿Estoy permitiendo que la Palabra de Dios dirija mi manera de pensar, hablar y actuar, o estoy siendo influenciado por las voces de este mundo?
Que nuestras palabras reflejen sinceridad, que nuestras decisiones estén fundamentadas en la verdad y que aprendamos a confiar más profundamente en las promesas del Señor.
El Señor te bendiga.