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Devocional
“Cuando los fundamentos de la ley y del orden se desmoronan, ¿qué pueden hacer los justos? Pero el Señor está en su santo templo; el Señor aún gobierna desde el cielo. Observa de cerca a cada uno y examina a cada persona sobre la tierra.”
Salmo 11:3-4 (NTV)
Tesoro Bíblico
CUANDO TODO SE DERRUMBA, DIOS SIGUE EN SU TRONO
David comienza este Salmo con una declaración de confianza: “Yo confío en la protección del Señor” (v.1). Sin embargo, las personas que lo rodean le aconsejan huir como un pájaro hacia las montañas. Los enemigos están preparados para atacar y el peligro parece inminente (vv.1-2). ¡Qué fácil es permitir que el temor y las voces de otros determinen nuestras decisiones cuando enfrentamos dificultades!
Entonces surge una pregunta profundamente actual: “Los fundamentos de la ley y del orden se han derrumbado. ¿Qué pueden hacer los justos?” (v.3). David describe una sociedad donde aquello que debería sostener la justicia y la seguridad parece estar desapareciendo. También nosotros podemos experimentar esa sensación cuando vemos injusticias, conflictos, corrupción o situaciones que amenazan nuestra estabilidad. Pero el Salmo nos enseña que aunque los fundamentos humanos puedan tambalear, nuestra confianza debe permanecer en Aquel que nunca cambia.
La respuesta aparece inmediatamente: “Pero el Señor está en su santo templo; el Señor aún gobierna desde el cielo” (v.4). ¡Qué declaración tan poderosa! Mientras en la tierra parece reinar el desorden, Dios continúa sentado en Su trono. Su autoridad no depende de las circunstancias, de los gobiernos ni de las decisiones humanas. Lo que sucede a nuestro alrededor puede cambiar, pero el gobierno de Dios permanece firme para siempre.
David también nos recuerda que Dios observa y examina a cada persona (vv.4-5). Nada escapa de Su mirada. Él conoce las intenciones del corazón, distingue entre la justicia y la maldad y no permanece indiferente ante la violencia. Esto debe producir en nosotros confianza, pero también reverencia: el mismo Dios que nos protege es santo y justo, y nos llama a vivir con integridad delante de Él.
El Salmo continúa mostrando que Dios juzgará la maldad (v.6). Aunque algunas personas parezcan prosperar haciendo lo incorrecto, eso no significa que hayan escapado de Su justicia. La aparente demora de Dios nunca significa que haya perdido el control. Podemos confiar en que Él actuará con perfecta rectitud, aun cuando nosotros no comprendamos Sus tiempos.
Finalmente, David declara: “Pues el Señor es justo y ama la justicia; los íntegros verán su rostro” (v.7). ¡Qué hermoso final! Nuestra mayor esperanza no consiste solamente en que Dios resuelva nuestros problemas, sino en vivir cerca de Él, agradarle y disfrutar de Su presencia. David comenzó rodeado de amenazas, pero termina contemplando el carácter de Dios. Su seguridad no está en la ausencia de enemigos, sino en la presencia del Señor.
Cuando los fundamentos de este mundo se derrumban, nuestra fe permanece firme porque Dios sigue sentado en Su trono.
Punto de Acción
Cuando enfrentamos incertidumbre, problemas familiares, injusticias o decisiones difíciles, podemos sentir que todo a nuestro alrededor pierde estabilidad.
Pero antes de dejarnos dominar por el temor, necesitamos recordar quién sigue gobernando nuestra vida.
Preguntémonos: ¿Estoy tomando mis decisiones desde el miedo y las circunstancias, o desde mi confianza en el Señor?
Que hoy aprendamos a permanecer firmes, vivir con integridad y levantar nuestra mirada hacia Dios.
El Señor te bendiga.