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Devocional
“Cuando miro el cielo de noche y veo la obra de tus dedos la luna y las estrellas que pusiste en su lugar, me pregunto: ¿qué son los simples mortales para que pienses en ellos, los seres humanos para que de ellos te ocupes?”.
Salmo 8:3-4, (NTV)
Tesoro Bíblico
¡QUÉ GRANDE ES DIOS Y CUÁNTO VALOR NOS HA DADO!
David comienza y termina este Salmo con una hermosa declaración: “¡Oh Señor, Señor nuestro, tu majestuoso nombre llena la tierra!” (vv.1 y 9).
Al contemplar los cielos, la luna y las estrellas, David queda maravillado ante la inmensidad y el poder de Dios. Pero entonces surge una pregunta extraordinaria: ¿Qué es el ser humano para que Dios se acuerde de él? (v.4).
¡Qué contraste! El Dios que sostiene el universo también se interesa personalmente por nosotros. Y David descubre algo aún más profundo: Dios nos ha dado dignidad, honra y responsabilidad sobre Su creación. “Los pusiste a cargo de todo lo que creaste, y sometiste todas las cosas bajo su autoridad.” (v. 8).
No somos el centro del universo, pero tampoco somos insignificantes delante de Dios. Nuestra grandeza no está en lo que hemos logrado, sino en el valor que nuestro Creador nos ha dado.
El Nuevo Testamento nos muestra que esta verdad encuentra su cumplimiento más profundo en Jesucristo “Porque en cierto lugar las Escrituras dicen: «¿Qué son los simples mortales para que pienses en ellos, o un hijo de hombre para que de él te ocupes? Sin embargo, por un poco de tiempo los hiciste un poco menor que los ángeles y los coronaste de gloria y honor. Les diste autoridad sobre todas las cosas» Ahora bien, cuando dice «todas las cosas», significa que nada queda afuera; pero todavía no vemos que todas las cosas sean puestas bajo la autoridad de ellos. No obstante, lo que sí vemos es a Jesús, a quien por un poco de tiempo se le dio una posición «un poco menor que los ángeles»; y debido a que sufrió la muerte por nosotros, ahora está «coronado de gloria y honor». Efectivamente, por la gracia de Dios, Jesús conoció la muerte por todos.” (Hebreos 2:6-9). Él se humilló, sufrió la muerte y fue coronado de gloria y honra.
El Dios que sostiene las estrellas también se interesa por tu vida.
Punto de Acción
Hoy detengámonos un momento a contemplar la grandeza de Dios. En medio de nuestras preocupaciones podemos olvidar quién es Él y cuánto nos ama.
Preguntémonos:
¿Estoy viviendo maravillado por la grandeza de Dios y agradecido por el valor y propósito que Él me ha dado?
Que nuestra respuesta sea una vida de humildad, gratitud, adoración y responsabilidad.
El Señor te bendiga.