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“¿Por qué están tan enojadas las naciones? ¿Por qué pierden el tiempo en planes inútiles? Los reyes de la tierra se preparan para la batalla;
    los gobernantes conspiran juntos en contra del Señor
    y en contra de su ungido.
«¡Rompamos las cadenas!—gritan—, ¡y liberémonos de ser esclavos de Dios!».

Salmo 2:1-3, (NTV).

DIOS SIGUE REINANDO

El Salmo comienza con una escena de agitación.

Las naciones conspiran, los gobernantes se rebelan y pareciera que todo está fuera de control (vv.1-3).

La tierra puede estar agitada, pero el cielo no está en crisis.

Nada de lo que sucede sorprende a Dios ni pone en peligro Su propósito. Pero entonces el Salmo cambia nuestra mirada: ““Pero el que gobierna en el cielo se ríe. El Señor se burla de ellos.”(v.4).

Él ha establecido a Su Rey “Pues el Señor declara: «He puesto a mi rey elegido en el trono de Jerusalén, en mi monte santo».”(v.6), una declaración que apunta finalmente a Jesucristo, el Rey escogido por Dios.

Mientras los seres humanos hacen planes y luchan por tener el control, Dios continúa sentado en Su trono.

La gran declaración del Salmo: “He puesto a mi rey elegido…”(v.6). Este Salmo tiene una dimensión mesiánica muy importante. El Nuevo Testamento aplica sus palabras a Jesús “Hace mucho tiempo tú hablaste por el Espíritu Santo mediante nuestro antepasado David, tu siervo, y dijiste: “¿Por qué estaban tan enojadas las naciones? ¿Por qué perdieron el tiempo en planes inútiles? Los reyes de la tierra se prepararon para la batalla, los gobernantes se reunieron en contra del Señor y en contra de su Mesías»De hecho, ¡eso ha ocurrido aquí en esta misma ciudad! Pues Herodes Antipas, el gobernador Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel estaban todos unidos en contra de Jesús, tu santo siervo, a quien tú ungiste.”(Hechos 4:25-27). Él es el Rey establecido por Dios.

Por eso nuestra seguridad no está en que todo alrededor esté tranquilo. Nuestra seguridad está en saber quién gobierna por encima de todo.

El Salmo termina con una invitación preciosa: “Qué alegría para todos los que se refugian en él” (v.12). Debemos reconocer que Dios gobierna y que podemos refugiarnos en Él.



Hay momentos en que miramos alrededor y vemos incertidumbre, conflictos, noticias difíciles o situaciones que simplemente no podemos controlar. Y fácilmente nuestro corazón también comienza a agitarse.

Pero hoy el Salmo 2 nos invita a levantar la mirada.

Quizás no podemos controlar lo que sucede alrededor, pero podemos decidir dónde ponemos nuestra confianza. Cuando todo parezca incierto, recuerda:

Dios siempre tiene el control.
Cristo es nuestro Rey.
Y nosotros podemos refugiarnos en Él.

El Señor te bendiga