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Devocional
“Den mis saludos a Priscila y Aquila, mis colaboradores en el ministerio de Cristo Jesús. De hecho, ellos una vez arriesgaron la vida por mí. Yo les estoy agradecido, igual que todas las iglesias de los gentiles. Den también mis saludos a la iglesia que se reúne en el hogar de ellos.
Romanos 16:3-5, (NTV).
Saluden a mi querido amigo Epeneto. Él fue el primero de toda la provincia de Asia que se convirtió en seguidor de Cristo.”
Tesoro Bíblico
NADIE SIRVE SOLO
Después de enseñarnos profundamente sobre el evangelio, la gracia, la fe y la vida en el Espíritu, Pablo termina Romanos mencionando personas.
Febe, Priscila, Aquila, María, Andrónico, Junias, Urbano, Estaquis y muchos otros aparecen por nombre.
¿Por qué dedicar tanto espacio a saludarlos?
Porque el evangelio no avanzó solamente por grandes predicaciones. Avanzó también gracias a personas comunes que abrieron sus casas, sirvieron, trabajaron, arriesgaron su vida y permanecieron fieles.
Pablo dice de Febe que había ayudado a muchos (vv.1-2); de Priscila y Aquila que habían arriesgado su vida por él “De hecho, ellos una vez arriesgaron la vida por mí. Yo les estoy agradecido, igual que todas las iglesias de los gentiles” (v.4); de María que había trabajado mucho por ellos (v.6).
En el Reino de Dios nadie sirve solo y ningún servicio hecho para Cristo es insignificante.
Quizás muchas de estas personas nunca predicaron delante de multitudes, pero Pablo conocía sus nombres y reconocía su trabajo. Y mucho más importante: Dios también lo conocía.
Luego Pablo hace una advertencia: debemos cuidarnos de quienes provocan divisiones y ponen obstáculos contrarios a la enseñanza recibida “Y ahora, mis amados hermanos, les pido algo más. Tengan cuidado con los que causan divisiones y trastornan la fe de los creyentes al enseñar cosas que van en contra de las que a ustedes se les enseñaron. Manténganse lejos de ellos. Tales personas no sirven a Cristo nuestro Señor; sirven a sus propios intereses. Con palabras suaves y halagos, engañan a la gente inocente” (vv.17-18). Una comunidad saludable no solo sirve unida; también protege su unidad.
Finalmente termina llevando nuevamente toda la gloria a Dios:“Toda la gloria a Dios, quien puede fortalecerlos…” (v.25).
Romanos comienza con el Evangelio y termina dando toda la gloria a Dios. En el Reino de Dios nadie sirve solo, y ningún acto de fidelidad pasa inadvertido delante de Dios.
Punto de Acción
Hoy pensemos en las personas que Dios ha puesto a nuestro lado.
¿A quién necesitamos agradecer?
¿Quién ha orado por nosotros?
¿Quién nos ha ayudado a seguir?
¿Quién sirve silenciosamente y necesita escuchar: “Gracias por lo que haces”?
Y también preguntémonos: ¿Qué nombre escribiría Pablo de nosotros y qué diría de nuestro servicio? No necesitamos una plataforma para ser importantes en el Reino. Necesitamos fidelidad.
Tal vez muchas personas nunca conocerán tu nombre, pero Dios conoce perfectamente cada cosa que haces para Él.
El Señor te bendiga.