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Devocional
“Por eso el Espíritu Santo dice: «Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón como lo hicieron los israelitas cuando se rebelaron, aquel día que me pusieron a prueba en el desierto.”
Hebreos 3:7-8, (NTV)
Tesoro Bíblico
Si hoy escuchas Su voz
Hebreos comienza nuevamente poniendo nuestros ojos en Jesús: “Piensen detenidamente en este Jesús a quien declaramos mensajero de Dios y Sumo Sacerdote.” (Hebreos 3:1)
Luego compara a Jesús con Moisés.
Moisés fue fiel como siervo en la casa de Dios, pero Cristo es fiel como Hijo y está a cargo de toda la casa (vv.5-6). Después de mostrarnos nuevamente quién es Jesús, el autor introduce una seria advertencia utilizando la historia de Israel.
El Espíritu Santo dice: “Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón…”(Hebreos 3:7-8).
Israel había visto cosas extraordinarias. Vieron las plagas en Egipto. Cruzaron el mar. Recibieron provisión en el desierto. Experimentaron una y otra vez la fidelidad de Dios. Sin embargo, llegó un momento en que dejaron de confiar en Él.
El problema no era que Dios hubiera dejado de hablar. El problema era que sus corazones comenzaron a endurecerse. Y eso también puede sucedernos. Un corazón normalmente no se endurece de un día para otro. Puede comenzar con pequeñas resistencias. Dios habla y postergamos. Dios confronta algo y lo justificamos.
La Palabra nos muestra una actitud que debemos cambiar y pensamos: “Después lo haré.” Hasta que aquello que antes nos incomodaba comienza a parecernos normal. Por eso Hebreos dice: “Tengan cuidado, hermanos. Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo.”(Hebreos 3:12).
Hay una frase muy importante: “Que los aleje”. Muchas veces alejarnos de Dios no comienza con una decisión espectacular. Comienza con pequeñas decisiones en las que dejamos de responder a Su voz. Pero Dios nos entrega una protección: “Adviértanse unos a otros todos los días mientras dure ese ‘hoy’, para que ninguno sea engañado por el pecado y se endurezca contra Dios.”(Hebreos 3:13).
¡Qué importante es esto! Necesitamos personas que puedan animarnos, corregirnos, orar con nosotros y ayudarnos a permanecer cerca del Señor. Porque el pecado engaña. Nos hace pensar que no pasa nada. Que podemos controlarlo. Que mañana cambiaremos. Pero el Espíritu Santo dice: “Hoy.”
Y al final del capítulo descubrimos qué impidió a aquella generación entrar en el descanso prometido: “Vemos que debido a su incredulidad no pudieron entrar.”(Hebreos 3:19).
El gran problema terminó siendo no confiar en Dios. Un corazón sensible escucha la voz de Dios y responde mientras todavía es “hoy”. No postergues para mañana aquello que Dios está hablando a tu corazón hoy.
Punto de Acción
Quizás hoy la pregunta no es: “¿Dios me está hablando?” Tal vez la verdadera pregunta sea: “¿Qué estoy haciendo con aquello que Dios ya me habló?” ¿Hay algo que llevas tiempo postergando?
¿Algo que debes dejar? ¿Alguien a quien necesitas perdonar? ¿Una conversación pendiente? ¿Una decisión que sabes que debes tomar? ¿Un área de tu vida que el Espíritu Santo lleva tiempo señalando?
No digas: “Algún día.” Si Dios está hablando:
- Escucha hoy.
- Responde hoy.
- Obedece hoy.
Porque cada vez que respondemos a Su voz, nuestro corazón permanece sensible a Él.
El Señor te bendiga.