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Devocional
“En cuanto al resto de ustedes, queridos hermanos, nunca se cansen de hacer el bien.”
2 Tesalonicenses 3:13, (NTV)
Tesoro Bíblico
No se cansen de hacer el bien
Pablo comienza este último capítulo pidiendo algo muy sencillo pero poderoso: “Por último, queridos hermanos, les pedimos que oren por nosotros. Oren para que el mensaje del Señor se difunda rápidamente y sea honrado dondequiera que vaya…”
(2 Tesalonicenses 3:1)
Pablo era apóstol, predicador y misionero, pero sabía algo: La obra de Dios necesita ser sostenida en oración. No pide primero que oren por su comodidad. Pide que oren para que la Palabra siga avanzando. Pero inmediatamente reconoce que habrá oposición: “Oren también para que seamos rescatados de gente perversa y mala…” (v.2)
Y entonces aparece una declaración preciosa: “Pero el Señor es fiel; él los fortalecerá y los protegerá del maligno.” (v.3)
Las personas pueden fallar. Las circunstancias pueden cambiar. Podemos atravesar oposición. Pero el Señor permanece fiel. Pablo ora: “Que el Señor guíe el corazón de ustedes a una plena comprensión y expresión del amor de Dios y a la perseverancia que viene de Cristo.” (v.5)
¡Qué hermosa oración! No pide solamente que cambien sus circunstancias. Pide que Dios guíe sus corazones. Porque muchas veces necesitamos más que una situación diferente: necesitamos un corazón fortalecido para atravesarla.
Un problema concreto de aquella iglesia. Algunos creyentes habían dejado de trabajar y estaban viviendo desordenadamente (vv.6-11). Probablemente la expectativa acerca del regreso del Señor había llevado a algunos a una actitud equivocada. Pablo los corrige: “Les ordenamos… que se tranquilicen y se pongan a trabajar para ganarse la vida.” (v.12)
Esto nos enseña algo importante: Esperar a Jesús nunca debería alejarnos de nuestras responsabilidades. Mientras esperamos al Señor seguimos trabajando. Seguimos cuidando nuestra familia. Seguimos sirviendo. Seguimos cumpliendo nuestros compromisos. Seguimos siendo responsables con aquello que Dios puso en nuestras manos. Y entonces Pablo entrega la frase que puede acompañarnos durante todo este día: “Nunca se cansen de hacer el bien.” (2 Tesalonicenses 3:13) Porque podemos cansarnos.
- Cansarnos de servir.
- Cansarnos de ayudar.
- Cansarnos de hacer lo correcto cuando otros no lo hacen.
- Cansarnos de sembrar cuando todavía no vemos resultados.
Pero Pablo dice: No te canses de hacer el bien. No porque siempre recibiremos reconocimiento. No porque todos responderán correctamente. Sino porque servimos a un Señor que es fiel. Nuestra fidelidad no depende de la respuesta de las personas; nace de saber que el Señor permanece fiel con nosotros.
Y Pablo termina esta carta con una bendición: “Ahora, que el Señor de paz mismo les dé su paz en todo momento y en cada situación.” (v.16) En todo momento. En cada situación. Mientras trabajamos. Mientras esperamos. Mientras servimos. Mientras enfrentamos dificultades. Su paz puede acompañarnos.
Aunque todavía no veas el fruto de lo que estás sembrando, no te canses de hacer el bien: el Señor sigue siendo fiel.
Punto de Acción
Quizás hoy estás haciendo algo bueno, pero estás cansado porque todavía no ves resultados.
- Has orado.
- Has servido.
- Has ayudado.
- Has intentado hacer lo correcto.
Y podrías estar pensando: “¿Vale la pena seguir?” La Palabra de hoy responde: No te canses de hacer el bien. Sigue sembrando. Sigue orando. Sigue trabajando. Sigue sirviendo. Sigue siendo fiel. No podemos controlar cuándo veremos el fruto, pero sí podemos decidir cómo viviremos mientras esperamos.
Y recordemos: “El Señor es fiel.”