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Devocional
“Amados hermanos, no podemos más que agradecer a Dios por ustedes, porque su fe está floreciendo y el amor de unos por otros está creciendo.”
2 Tesalonicenses 1:3, (NTV)
Tesoro Bíblico
Creciendo en medio de la dificultad
Pablo comienza esta segunda carta dando gracias a Dios por los creyentes de Tesalónica. Pero lo interesante es por qué está agradecido: “Su fe está floreciendo y el amor de unos por otros está creciendo.” (2 Tesalonicenses 1:3)
¡Qué hermoso sería que esto pudiera decirse de nosotros!
Tu fe está creciendo.
Tu amor está aumentando.
Pero hay algo que hace esta declaración todavía más poderosa: ellos no estaban viviendo una temporada fácil. Pablo continúa: “Nos sentimos orgullosos de hablarles a las demás iglesias de Dios acerca de la constancia y la fe que ustedes tienen en medio de todas las persecuciones y dificultades que están sufriendo.”
(2 Tesalonicenses 1:4) Su fe estaba creciendo en medio de la dificultad. Muchas veces pensamos que crecer espiritualmente significa que nuestros problemas deberían disminuir.
Pero la Biblia nos muestra algo diferente. Hay temporadas en las que Dios no elimina inmediatamente la dificultad, sino que nos fortalece mientras caminamos a través de ella. La prueba puede convertirse en el lugar donde nuestra fe aprende a depender más profundamente de Dios. Por eso Pablo reconoce su constancia y fe.
Ellos estaban sufriendo, pero no estaban abandonando al Señor. Estaban siendo presionados, pero continuaban creyendo.
La dificultad no siempre significa que Dios dejó de trabajar; algunas veces es precisamente allí donde nuestra fe está echando raíces más profundas.
Luego Pablo les recuerda algo importante: Dios ve lo que están atravesando. Las injusticias que ellos estaban viviendo no quedarían para siempre sin respuesta (vv.5-6). Llegaría el día cuando Jesucristo sería revelado desde el cielo con poder (v.7).
Nuevamente aparece la esperanza del regreso de Jesús. Pero ahora Pablo agrega algo precioso: “Cuando venga aquel día, recibirá gloria de su pueblo santo y alabanza de todos los que creen.” (2 Tesalonicenses 1:10) Nuestra historia no termina en la dificultad que estamos viviendo hoy. Nuestra historia termina con Cristo.
Por eso Pablo termina orando por ellos: “Que nuestro Dios los haga dignos del llamado que recibieron y que por su poder cumpla todas las cosas buenas que la fe de ustedes los impulsa a hacer.”
(2 Tesalonicenses 1:11) Fíjate nuevamente en la conexión: La fe produce algo. Una fe viva nos impulsa a continuar, amar, servir y obedecer aun cuando las circunstancias sean difíciles. Y todo esto tiene un propósito: “Entonces el nombre de nuestro Señor Jesús será honrado por la manera en que ustedes viven…” (2 Tesalonicenses 1:12) Ese puede ser nuestro mayor anhelo: Que incluso atravesando dificultades, nuestra manera de vivir siga mostrando a Jesús.
No midas solamente cuánto ha aumentado la dificultad; observa también cuánto Dios está haciendo crecer tu fe en medio de ella.
Punto de Acción
Quizás hoy estás atravesando una temporada que no escogiste. Y naturalmente nuestra oración puede ser: “Señor, sácame de esto.” Pero podemos agregar otra oración: “Señor, mientras atravieso esto, haz crecer mi fe.”
- Que la dificultad no endurezca nuestro corazón.
- Que aumente nuestra dependencia de Dios.
- Que nuestro amor no disminuya.
- Que nuestra esperanza permanezca puesta en Cristo.
Hoy pregúntate: ¿Qué está creciendo en mí mientras atravieso esta temporada? Que pueda decirse de nosotros lo mismo que Pablo dijo de aquella iglesia: Su fe está creciendo y su amor está aumentando.
El Señor los bendiga.