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“Así que hemos recibido mucho ánimo en medio de nuestras dificultades y sufrimientos, queridos hermanos, porque ustedes han permanecido firmes en su fe. Nos reavivó saber que permanecen firmes en el Señor.”

1 Tesalonicenses 3:7-8, (NTV)

Permanezcan firmes

Pablo estaba preocupado por los creyentes de Tesalónica. Sabía que estaban atravesando dificultades y persecución, y temía que las pruebas pudieran debilitar su fe. Por eso tomó una decisión: “Enviamos a Timoteo para que los visitara. Él es nuestro hermano y colaborador de Dios en la proclamación de la Buena Noticia de Cristo. Lo enviamos para fortalecerlos, alentarlos en la fe.” (1 Tesalonicenses 3:2)

Aquí aparece una primera enseñanza importante: Dios muchas veces utiliza personas para fortalecernos cuando estamos atravesando momentos difíciles. Todos necesitamos un Timoteo cerca. Alguien que nos recuerde la Palabra. Que ore por nosotros. Que nos anime. Que nos ayude a mantenernos firmes cuando nuestras fuerzas comienzan a disminuir.

Pablo también les recuerda que las dificultades no necesariamente significan que algo salió mal: “Que nadie se inquiete por las dificultades que están pasando. Pero ustedes saben que estamos destinados a pasar por tales dificultades.” (1 Tesalonicenses 3:3)

La fe no nos promete una vida sin problemas. Nos enseña cómo permanecer firmes cuando los problemas llegan.

Pero entonces Timoteo regresa con buenas noticias: “Ahora Timoteo acaba de regresar y nos trajo buenas noticias acerca de la fe y el amor de ustedes.” (1 Tesalonicenses 3:6)

¡Ellos seguían firmes! Y sucede algo precioso. Pablo había enviado a Timoteo para animarlos a ellos, pero ahora la perseverancia de ellos termina animando a Pablo. “Hemos recibido mucho ánimo en medio de nuestras dificultades y sufrimientos… porque ustedes han permanecido firmes en su fe.” (1 Tesalonicenses 3:7)

Y luego declara: “Nos reavivó saber que permanecen firmes en el Señor.” (v.8) Esto nos muestra que nuestra perseverancia nunca es solamente personal. Cuando decides seguir creyendo en medio de una prueba, posiblemente alguien está mirando tu vida. Tu familia. Tus hijos. Un amigo. Otro creyente. Y tu manera de permanecer puede convertirse en fortaleza para ellos.

Pablo termina el capítulo orando para volver a verlos y ayudarles a crecer aún más en su fe (v.10). También pide que el Señor haga crecer su amor:“Que el Señor haga crecer y sobreabundar el amor que tienen unos por otros y por toda la gente.” (1 Tesalonicenses 3:12)

Porque permanecer firmes no significa solamente resistir. Significa seguir creciendo en fe y en amor, aun mientras atravesamos dificultades. A veces Dios usa a otros para sostener nuestra fe; otras veces usa nuestra perseverancia para sostener la fe de alguien más.

Tu perseverancia en medio de la dificultad puede convertirse en la fortaleza que alguien más necesita para seguir creyendo.



Hoy podemos hacernos dos preguntas: ¿Quién necesita que yo lo fortalezca? Tal vez hay alguien cerca atravesando una dificultad. Una llamada, una oración, un mensaje o simplemente estar presente puede ayudarle a continuar.

Pero también: ¿Estoy permaneciendo firme en mi propia dificultad? No subestimes lo que Dios puede hacer a través de tu perseverancia. Quizás mientras tú estás luchando por mantenerte firme, tu fe está animando a alguien más a no rendirse.

El Señor te bendiga.