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Devocional
“Leían del libro de la ley de Dios y explicaban con claridad el significado de lo que se leía, así ayudaban al pueblo a comprender cada pasaje. Luego Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que interpretaban para el pueblo dijeron: «¡No se lamenten ni lloren en un día como este! Pues hoy es un día sagrado delante del Señor su Dios. Pues todo el pueblo había estado llorando mientras escuchaba las palabras de la ley. Nehemías continuó diciendo: Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!.”
Nehemías 8:8-10, (NTV)
Tesoro Bíblico
Volvamos a la Palabra
Jerusalén tenía nuevamente sus muros, las puertas estaban instaladas y el pueblo había sido organizado. Pero todavía faltaba algo mucho más importante: Reconstruir espiritualmente al pueblo. Y sorprendentemente, esa restauración comienza cuando las personas mismas piden escuchar la Palabra: “Le pidieron al escriba Esdras que sacara el libro de la ley de Moisés.” (Nehemías 8:1). Había hambre por escuchar a Dios.
Esdras trae la Palabra y comienza a leerla delante de hombres, mujeres y todos aquellos que podían comprender (vv.2-3).
Y ocurre algo extraordinario: “Todos escuchaban con atención la lectura del libro de la ley.” (v.3). No estaban simplemente presentes. Estaban atentos. Luego Esdras abre el libro y todo el pueblo se pone de pie. Adoran al Señor y responden: “¡Amén! ¡Amén!” (vv.5-6). Pero hay algo fundamental en lo que sucede después: “Leían del libro de la ley de Dios y explicaban con claridad el significado de lo que se leía, lo cual ayudaba al pueblo a comprender cada pasaje.” (v.8).
No bastaba solamente con leer la Palabra. Necesitaban comprenderla. Y cuando comenzaron a comprender lo que Dios decía, algo ocurrió en sus corazones: comenzaron a llorar (v.9). La Palabra les mostró dónde estaban y cuánto se habían alejado. Pero Nehemías y Esdras les dijeron que no permanecieran solamente en la tristeza: “No estén tristes, porque el gozo del Señor es su fuerza.” (v.10).
¡Qué hermosa secuencia!
- Escucharon la Palabra.
- Comprendieron la Palabra.
- La Palabra tocó sus corazones.
- Y finalmente respondieron a la Palabra.
Más adelante descubrieron en las Escrituras que debían celebrar la fiesta de las Enramadas y decidieron obedecer lo que habían aprendido (Nehemías 8:13-18).
La verdadera transformación comienza cuando dejamos de solamente escuchar la Palabra y permitimos que la Palabra nos enseñe, nos confronte y transforme nuestra manera de vivir.
No leas solamente la Palabra; permite que la Palabra te lea a ti y transforme tu manera de vivir.
Punto de Acción
Cada mañana podemos abrir la Biblia simplemente para cumplir con leerla, o podemos acercarnos diciendo: “Señor, quiero entender lo que quieres hablarme hoy.”
Nehemías 8 nos deja una hermosa secuencia para nuestra vida diaria: Lee → Comprende → Recibe → Obedece.
No tengamos miedo cuando la Palabra confronte algo en nuestro corazón. Dios no nos muestra nuestra condición para destruirnos, sino para llevarnos nuevamente hacia Él. Y cuando volvemos a Él descubrimos esta maravillosa verdad: El gozo del Señor es nuestra fuerza.
Dios los bendiga