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Devocional
“Así que les envié mensajeros con esta respuesta: «Estoy ocupado en una gran obra, así que no puedo ir. ¿Por qué debería detener el trabajo para ir a verlos?»”
Nehemías 6:3, (NTV)
Tesoro Bíblico
No voy a bajar
La muralla estaba prácticamente terminada. Ya no quedaban brechas, solamente faltaba colocar las puertas (Nehemías 6:1). Entonces Sanbalat y Gesem enviaron un mensaje a Nehemías: “Ven, reunámonos…” (Nehemías 6:2). Parecía una invitación inocente, pero Nehemías discernió lo que había detrás: “Pero me di cuenta de que ellos tramaban hacerme daño.” (v.2).
El enemigo ya no podía detener fácilmente la construcción, así que intentó sacar a Nehemías de ella. Y su respuesta fue extraordinaria: “Estoy ocupado en una gran obra, así que no puedo ir.” (Nehemías 6:3). Cuatro veces intentaron distraerlo y cuatro veces Nehemías respondió de la misma manera (v.4). Aquí encontramos una gran enseñanza para nuestra vida: no todo lo que solicita nuestra atención merece nuestra atención.
Hay conversaciones, conflictos, propuestas y distracciones que pueden sacarnos de aquello que Dios nos llamó a construir. Cuando la distracción no funcionó, apareció el rumor. Sanbalat comenzó a acusarlo públicamente de querer convertirse en rey (Nehemías 6:5-7). Nehemías respondió: “No hay nada de cierto en lo que dices. Todo lo estás inventando.” (Nehemías 6:8). Pero inmediatamente entendió cuál era el verdadero propósito: “Solo trataban de intimidarnos, pensando que podrían desalentarnos y detener la obra.” (v.9).
¿Y qué hizo Nehemías? Oró: “Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos. .” (v.9).
Después intentaron intimidarlo incluso usando una falsa palabra espiritual para hacerlo esconderse por miedo. “Vine luego a casa de Semaías hijo de Delaía, hijo de Mehetabel, porque él estaba encerrado; el cual me dijo: Reunámonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; sí, esta noche vendrán a matarte. Entonces dije: ¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al templo para salvarse la vida? No entraré. 12 Y entendí que Dios no lo había enviado, sino que hablaba aquella profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían sobornado.” (Nehemías 6:10-12).
Pero Nehemías discernió nuevamente la trampa y permaneció firme. Y entonces sucede algo extraordinario: “Así que el 2 de octubre se terminó la muralla, solo cincuenta y dos días después de haberla comenzado.” (Nehemías 6:15). Aquello que parecía imposible fue terminado. Y hasta sus enemigos tuvieron que reconocer algo: “Se dieron cuenta de que esta obra se había realizado con la ayuda de nuestro Dios.” (Nehemías 6:16).
Nehemías terminó la obra porque aprendió a distinguir entre lo que necesitaba su atención y aquello que simplemente quería apartarlo de su propósito.
No permitas que una distracción pequeña te haga abandonar una obra grande que Dios puso en tus manos.
Punto de Acción
¿Qué me está haciendo bajar de aquello que Dios me llamó a construir?
- No toda invitación necesita un sí.
- No toda crítica necesita una respuesta.
- No todo rumor necesita una explicación.
- No todo temor debe gobernar tus decisiones.
Hay momentos en que necesitamos decir como Nehemías:
“Estoy ocupado en una gran obra y no voy a bajar.”
Mantén tus manos en aquello que Dios te entregó y, cuando tus fuerzas disminuyan, haz la oración sencilla de Nehemías: “Señor, fortaléceme.”
El Señor te bendiga.