Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

“Junto a ellos trabajaron los habitantes de Tecoa, aunque sus líderes se negaron a trabajar con los supervisores de la construcción.”

Nehemías 3:5, (NTV)

Cada uno hizo su parte

Nehemías 3 puede parecernos simplemente una larga lista de nombres, familias, puertas y lugares reparados. Pero cuando observamos con atención, aparece una frase que se repite constantemente:

“Junto a ellos…”
“Después de ellos…”
“El siguiente tramo…”

¿Por qué tantos nombres?

Porque Dios quiso dejar registrado que Jerusalén no fue reconstruida por Nehemías solamente. Fue reconstruida por un pueblo que decidió trabajar unido.

El capítulo comienza con el sumo sacerdote Eliasib y otros sacerdotes reconstruyendo la puerta de las Ovejas (Nehemías 3:1). Luego aparecen familias, artesanos, comerciantes, gobernantes e incluso las hijas de Salum trabajando en diferentes sectores (Nehemías 3:8,12,31-32).

No todos hicieron lo mismo, pero todos podían hacer algo.

Algunos repararon grandes secciones. Otros simplemente trabajaron frente a su propia casa (Nehemías 3:10,23,28-30).

Y allí encontramos una hermosa enseñanza: Dios no siempre nos pide reconstruir toda la muralla. Muchas veces nos pide simplemente ser fieles en la parte que puso delante de nosotros.

Pero también aparece un contraste: “Sus líderes se negaron a trabajar…” (Nehemías 3:5). Mientras muchos estaban sirviendo, algunos decidieron no involucrarse. Podemos estar cerca de lo que Dios está haciendo y, sin embargo, decidir mirar desde afuera.

Nehemías 3 nos desafía a dejar de preguntarnos solamente: “¿Qué están haciendo los demás?”, para comenzar a preguntarnos: “¿Cuál es la parte que Dios me entregó a mí?”

Nuestra familia, nuestra iglesia, nuestro trabajo, nuestros hijos, una persona que necesita ayuda, un ministerio, una responsabilidad aparentemente pequeña… todos tenemos algún tramo de muralla delante nuestro.

La obra avanzó cuando cada persona dejó de mirar toda la muralla y comenzó a reconstruir fielmente la parte que tenía delante. No necesitas hacerlo todo. Tampoco necesitas tener el trabajo más visible. Mira aquello que Dios puso delante de ti y sé fiel allí.



No tienes que hacerlo todo; sé fiel haciendo la parte que Dios puso delante de ti.

  • Cada uno en su lugar.
  • Cada uno usando lo que tiene.
  • Cada uno haciendo su parte.
  • Todos construyendo una misma obra.

Cuando el pueblo de Dios trabaja unido, pequeñas partes terminan levantando grandes murallas.

El Señor te bendiga.