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“Él ya existía antes de todas las cosas y mantiene unida toda la creación. Cristo también es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo. Él es el principio, supremo sobre todos los que se levantan de los muertos. Así que él es el primero en todo.”

Colosenses 1:17-18, (NTV)

Cristo primero en todo

Pablo comienza agradeciendo a Dios por la fe de los colosenses y por el amor que mostraban hacia los demás (Colosenses 1:3-5). El evangelio había llegado a ellos y estaba produciendo fruto y transformando vidas (v.6).

Pero Pablo no quiere que solamente hayan comenzado bien. Su oración es que continúen creciendo: “Pedimos a Dios que les dé pleno conocimiento de su voluntad y que les conceda sabiduría y comprensión espiritual.” (Colosenses 1:9).

¿Para qué conocer más a Dios? Para vivir de una manera que honre y agrade al Señor, produciendo buenos frutos, creciendo en Su conocimiento y siendo fortalecidos para perseverar (Colosenses 1:10-11).

Entonces Pablo dirige toda nuestra atención hacia Jesús.

Cristo es la imagen visible del Dios invisible (v.15).

Todo fue creado por medio de Él y para Él (v.16).

Él existía antes de todas las cosas y sostiene toda la creación (v.17).

Él es la cabeza de la Iglesia (v.18).

Y Pablo resume todo diciendo:

“Así que él es el primero en todo.” (Colosenses 1:18).

Esta frase confronta nuestras prioridades. A veces Cristo está presente en nuestra vida, pero no necesariamente está primero.

Podemos darle un lugar entre nuestro trabajo, familia, proyectos y preocupaciones, cuando en realidad todo debería ordenarse alrededor de Él.

Y hay algo todavía más hermoso: este Cristo que sostiene todo el universo es quien nos reconcilió con Dios mediante Su muerte (Colosenses 1:19-22).

El Cristo que sostiene todas las cosas también puede sostener nuestra vida. Por eso merece ocupar el primer lugar en todo.



Cuando Cristo ocupa el primer lugar, todo lo demás comienza a encontrar su lugar.

  • ¿Cristo realmente está primero en tu vida?
  • Examina tus decisiones, tu tiempo, tus relaciones y tus prioridades.
  • No intentemos acomodar a Jesús dentro de nuestros planes; aprendamos a ordenar nuestros planes alrededor de Jesús.
  • El Señor te bendiga