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“Más bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria, ahora y para siempre! Amén”

2 Pedro 3:18, (NTV)

Vivan preparados para Su regreso

Pedro termina su segunda carta recordando una verdad que nunca debemos olvidar: Jesucristo volverá. Comienza diciendo que, en los últimos tiempos, aparecerán personas que se burlarán de esa promesa y preguntarán: “¿Qué pasó con la promesa de que Jesús iba a volver?” (2 Pedro 3:3-4). Pero Pedro responde que Dios no ha olvidado Su promesa. Lo que algunos consideran una demora es, en realidad, una expresión de Su paciencia. “El Señor no retarda el cumplimiento de su promesa… Más bien, él tiene paciencia por amor a ustedes, porque no quiere que nadie sea destruido, sino que todos se arrepientan.” (2 Pedro 3:9).

¡Qué hermoso corazón tiene Dios! Su espera no es indiferencia; es misericordia. Él sigue dando oportunidades para que más personas lleguen al arrepentimiento. Sin embargo, Pedro también recuerda que: “El día del Señor llegará tan inesperadamente como un ladrón.” (2 Pedro 3:10). Por eso hace una pregunta que debe llevarnos a reflexionar: “¿No deberían vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable y dedicada a él?” (2 Pedro 3:11).

La esperanza del regreso de Cristo no debe producir temor, sino una vida santa, comprometida y llena de expectativa.

Pedro concluye con una exhortación que resume toda la carta: “Más bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Pedro 3:18).

No basta con haber conocido a Cristo; Dios nos llama a seguir creciendo cada día. Una fe saludable nunca deja de aprender, obedecer y parecerse más a Jesús.

Esperar el regreso de Cristo no significa quedarnos inmóviles; significa vivir cada día creciendo en Él y reflejando Su carácter al mundo. Que cada día sea una oportunidad para conocer más a Cristo y vivir de una manera que le honre.



Quien espera el regreso de Cristo vive creciendo hoy en la gracia y el conocimiento del Señor.

  • ¿Estoy viviendo como alguien que espera el regreso de Cristo?
  • ¿Estoy aprovechando la paciencia de Dios para crecer y ayudar a otros a acercarse a Él?
  • ¿Estoy creciendo en la gracia y el conocimiento de Jesús o me he estancado espiritualmente?
  • El Señor te bendiga.