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“Así que, si ustedes sufren de la manera que agrada a Dios, sigan haciendo lo que es correcto y confíen su vida al Dios que los creó, porque él nunca les fallará”

1 Pedro 4:19, (NTV)

Viviendo para la voluntad de Dios

En 1 Pedro 4, el apóstol continúa preparando a los creyentes para vivir en un mundo que muchas veces rechaza el evangelio. Sin embargo, les recuerda que seguir a Cristo significa vivir con una nueva perspectiva. El capítulo comienza diciendo: “Cristo sufrió en el cuerpo; así que ármense también ustedes con la misma actitud.” (1 Pedro 4:1).

Pedro no está invitando a buscar el sufrimiento, sino a tener la misma disposición de Jesús: obedecer al Padre, aun cuando eso implique oposición. Por eso añade que el creyente ya no debe vivir para satisfacer los deseos humanos, sino para cumplir la voluntad de Dios (1 Pedro 4:2). La vida en Cristo marca un antes y un después. Lo que antes parecía normal ya no debe gobernar nuestro corazón. “Ustedes ya han vivido suficiente tiempo como personas que no creen en Dios. Cometían pecados sexuales y hacían todo el mal que querían. Se emborrachaban, andaban en orgías, en parrandas y adoraban ídolos abominables”(1 Pedro 4:3).

Pedro recuerda una verdad que da sentido a nuestra manera de vivir: “El fin del mundo se acerca.” (1 Pedro 4:7). Saber que Cristo volverá nos impulsa a vivir con propósito. Por eso exhorta a la iglesia a mantenerse firmes en la oración, a amarse profundamente, a practicar la hospitalidad sin quejarse y a usar los dones que Dios ha dado para servir a los demás (1 Pedro 4:7-11).

Más adelante vuelve al tema del sufrimiento: “No se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando.” (1 Pedro 4:12). Las pruebas no significan que Dios nos haya abandonado. Al contrario, muchas veces son el escenario donde nuestra fe es fortalecida y Cristo es glorificado. Por eso Pedro concluye con una exhortación llena de esperanza: “Sigan haciendo lo que es correcto y confíen su vida al Dios que los creó, porque él nunca les fallará.” (1 Pedro 4:19).

La vida cristiana no consiste en evitar las dificultades, sino en permanecer fieles a la voluntad de Dios, confiando en que Él nunca abandona a quienes le pertenecen.

Quien vive para la voluntad de Dios puede atravesar las pruebas con la seguridad que Él nunca le fallará.



Hoy decide vivir para Cristo, confiando en que cada prueba está en las manos de un Padre fiel.

  • ¿Estoy viviendo para satisfacer mis propios deseos o para hacer la voluntad de Dios?
  • ¿Estoy usando los dones que Dios me dio para servir a otros?
  • ¿Cómo reacciono cuando llegan las pruebas?
  • ¿Mi confianza permanece firme, sabiendo que Dios nunca falla?
  • El Señor los bendiga