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Devocional
“Tengan paciencia hasta que el Señor vuelva. Fíjense en los agricultores, quienes esperan con paciencia las lluvias del otoño y de la primavera. Ellos aguardan la preciosa cosecha que madurará”
Santiago 5:7, (NTV).
Tesoro Bíblico
Viviendo a la espera del Señor
Santiago termina su carta recordándonos una verdad que ningún creyente debería perder de vista: Cristo volverá. Por eso comienza con una fuerte advertencia a quienes han puesto su confianza en las riquezas y han tratado injustamente a los demás (Santiago 5:1-6). El problema no son los bienes materiales, sino un corazón que vive para esta tierra, acumula egoístamente y olvida que un día dará cuentas delante de Dios.
Luego cambia el enfoque y anima a los creyentes:“Tengan paciencia hasta que el Señor vuelva.” (Santiago 5:7). Usando el ejemplo del agricultor (vv.7-8), Santiago enseña que así como él espera con paciencia la cosecha, nosotros también debemos permanecer firmes, confiando en que Dios está obrando aunque todavía no veamos el resultado.
También nos advierte de un peligro muy común cuando atravesamos tiempos difíciles:“No se quejen unos de otros…” (Santiago 5:9).
Cuando perdemos de vista la esperanza del regreso de Cristo, es fácil caer en la murmuración, el desánimo y los conflictos. Por eso también recuerda el ejemplo de los profetas y de Job (Santiago 5:10-11), quienes perseveraron porque confiaban en el carácter fiel y misericordioso de Dios.
Santiago nos llama a vivir con integridad:“Que su ‘sí’ sea sí, y su ‘no’ sea no.” (Santiago 5:12). El creyente debe ser una persona confiable, cuya palabra refleje un corazón íntegro.
Finalmente, el capítulo culmina destacando la importancia de la oración (Santiago 5:13-18). Si alguien está afligido, debe orar; si está alegre, debe alabar; si está enfermo, los líderes de la Iglesia debe orar por él. Santiago presenta a Elías como ejemplo de un hombre común que creyó en un Dios extraordinario, recordándonos que la oración ferviente sigue siendo una de las armas espirituales más poderosas que Dios ha dado a Su pueblo.
La carta concluye con un hermoso llamado a cuidar de aquellos que se han apartado de la fe (Santiago 5:19-20). Una fe madura no piensa solo en perseverar personalmente, sino también en restaurar con amor al hermano que se ha debilitado en el camino.
Vivir esperando el regreso de Cristo transforma nuestras prioridades: dejamos de vivir para lo temporal, perseveramos en las pruebas, cultivamos relaciones sanas, dependemos de Dios en oración y extendemos nuestra mano para restaurar a quienes más lo necesitan.
Que hoy vivamos de tal manera que, cuando el Señor vuelva, nos encuentre perseverando en la fe y sirviendo con amor.
Punto de Acción
Quien vive esperando el regreso de Cristo aprende a perseverar, a orar y a cuidar de los demás.
- ¿Estoy viviendo para las cosas pasajeras o para las eternas?
- ¿Persevero con esperanza cuando llegan las pruebas?
- ¿La oración es parte de mi vida diaria?
- ¿Hay alguien a quien Dios me está llamando a animar y restaurar?
- El Señor te bendiga.