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Devocional
“Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en su gran poder”
Efesios 6:10, (NTV).
Tesoro Bíblico
Fortalecidos en el Señor
Hoy concluimos la carta a los Efesios. Después de enseñarnos quiénes somos en Cristo y cómo debemos vivir, Pablo termina recordándonos que la vida en Cristo también implica una batalla espiritual.
No es una lucha contra personas, sino contra las fuerzas espirituales del mal que buscan apartarnos de Dios.
Pablo inicia el capítulo exhortando a los hijos a honrar y obedecer a sus padres, recordándonos que este es un mandamiento acompañado de una promesa. Luego se dirige a los padres, animándolos a no provocar a ira a sus hijos, sino a criarlos con amor, disciplina y la enseñanza del Señor (v.1-4).
Después habla del ámbito del trabajo. Exhorta a los siervos a servir con sinceridad, como si estuvieran sirviendo al mismo Cristo y no solamente a personas. De la misma manera, llama a los amos a tratar con justicia y respeto a quienes están bajo su autoridad, recordando que todos tenemos un mismo Señor en los cielos, quien no hace acepción de personas (v.5-9).
Dios no solamente se interesa por nuestra vida espiritual dentro de la iglesia; también quiere transformar nuestra familia, nuestro trabajo y la manera en que tratamos a los demás.
Solo después de estas exhortaciones Pablo dice: “Una palabra más: sean fuertes en el Señor y en su gran poder” (v.10). La fortaleza del creyente no nace de su carácter, de su experiencia o de su capacidad. Nuestra fuerza proviene de Cristo.
Por eso nos llama a vestirnos con toda la armadura de Dios: “Pónganse toda la armadura de Dios” v.11. El cinturón de la verdad, La coraza de la justicia, El calzado de la paz del evangelio, El escudo de la fe, El casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Finalmente nos recuerda que toda esta armadura debe ir acompañada de una vida constante de oración (v.13-18).
Cada pieza nos recuerda que nuestra fortaleza no proviene de nosotros mismos, sino de lo que Dios ha provisto.
Un creyente permanece firme cuando vive obedeciendo la Palabra, depende de Dios en oración y enfrenta cada día revestido de la armadura que Él le ha dado.
Punto de Acción
La victoria del creyente no depende de sus fuerzas, sino de permanecer cada día revestido de la armadura de Dios.
- Comienza cada día recordando que Dios te ha dado todo lo necesario para permanecer firme.
- Alimenta tu fe leyendo y obedeciendo la Palabra de Dios.
- Persevera en la oración, aun en medio de las dificultades.
- Vive de tal manera que Cristo sea honrado en tu hogar, tu trabajo y tus relaciones.
- El Señor los bendiga.