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Devocional
“Cuando pienso en todo esto, caigo de rodillas y elevo una oración al Padre, el Creador de todo lo que existe en el cielo y en la tierra. Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes”
Efesios 3:14-17, (NTV).
Tesoro Bíblico
Arraigados en el amor de Cristo
En Efesios 3, Pablo abre su corazón y comparte el gran misterio que Dios le reveló: por medio de Jesucristo, tanto judíos como gentiles son llamados a formar un solo pueblo y a participar de las mismas promesas. Esta verdad demuestra que el plan de Dios siempre fue alcanzar a todas las naciones por medio de Su gracia.
Pero el momento más profundo del capítulo llega cuando Pablo deja de enseñar y comienza a orar. No ora por riquezas, éxito o comodidad para la iglesia. Ora para que sean fortalecidos en lo más profundo de su ser. “Que Cristo habite en el corazón de ustedes” v.17. Aunque Cristo ya vive en quienes han creído en Él, Pablo anhela que gobierne cada área de sus vidas, que Su presencia transforme sus pensamientos, decisiones y carácter.
“Echarán raíces profundas en el amor de Dios” v.17.
Un árbol con raíces profundas permanece firme cuando llegan las tormentas. Así también, un creyente que está arraigado en el amor de Cristo permanece firme en medio de las pruebas, las dudas y las dificultades. Pablo también desea que comprendan algo imposible de medir con palabras: la anchura, la longitud, la altura, la profundidad del amor de Cristo. Es un amor tan inmenso que sobrepasa nuestro entendimiento, pero puede ser experimentado por quienes caminan diariamente con Él.
Efesios 3 nos recuerda que la fortaleza del creyente no nace de sus capacidades, sino de una vida profundamente arraigada en el amor de Cristo.
Punto de Acción
Quien tiene sus raíces en el amor de Cristo permanece firme, aun cuando soplan los vientos más fuertes.
- Dedica tiempo cada día para fortalecer tu comunión con Cristo.
- Permite que Él gobierne cada área de tu vida.
- Recuerda que Su amor es el fundamento de tu seguridad.
- Permanece firme, echando raíces cada vez más profundas en Él.
- El Señor te bendiga