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Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo. Pues el amor es tan fuerte como la muerte, y sus celos, tan duraderos como la tumba. El amor destella como el fuego con la llama más intensa.
Las muchas aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos pueden ahogarlo. Si un hombre tratara de comprar amor
    con toda su fortuna, su oferta sería totalmente rechazada.

Cantares 8:6-7, (NTV).

Un amor que permanece

Al llegar al final de Cantares, Salomón resume el corazón de todo el libro con una de las declaraciones más poderosas de la Biblia acerca del amor. “Ponme como un sello sobre tu corazón” v.6

En la antigüedad, un sello representaba pertenencia, compromiso y fidelidad. La amada expresa el deseo de ocupar un lugar permanente en el corazón de su amado. “El amor es tan fuerte como la muerte” v.6.

El verdadero amor no es una emoción pasajera; es un compromiso que permanece firme aun en medio de las pruebas. Salomón añade que muchas aguas no pueden apagar el amor ni los ríos pueden arrastrarlo. Esto nos recuerda que el amor genuino no depende de las circunstancias. Las dificultades podrán ponerlo a prueba, pero no podrán destruirlo cuando está fundamentado en Dios. Esta verdad también refleja el amor del Señor por nosotros.

Nada puede apagar el amor con el que Dios nos ha amado. Él permanece fiel aun cuando nosotros somos débiles, y Su amor nunca deja de buscarnos. Al concluir Cantares, comprendemos que el amor verdadero no solo debe sentirse, sino también cuidarse, alimentarse y vivirse cada día. Cuando Dios ocupa el centro de una relación, el amor encuentra la fuerza para permanecer.

El amor que tiene su fundamento en Dios permanece firme y supera las pruebas.



El amor que nace en Dios no se apaga con las dificultades; permanece porque Él mismo lo sostiene.

  • Cuida las relaciones que Dios te ha confiado.
  • Permite que el amor de Dios fortalezca tu corazón.
  • Ama con fidelidad, compromiso y perseverancia.
  • Descansa en la certeza de que el amor del Señor por ti nunca se apagará.
  • El Señor te bendiga