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“Yo soy de mi amante, y mi amante es mío. Él apacienta entre los lirios”

Cantares 6:3, (NTV).

Permanecer en el Amado

Después de la intensa búsqueda del capítulo anterior, Cantares 6 comienza con una pregunta: “¿A dónde se ha ido tu amado?” v.1.

La respuesta de la amada revela que ahora sabe dónde encontrarlo. Ya no hay desesperación, sino una confianza renovada en la relación. Y entonces vuelve a declarar “Yo soy de mi amado, y mi amado es mío” v.3.

La comunión restaurada produce seguridad.

Después de haber experimentado la distancia y la búsqueda, la amada vuelve a descansar en la certeza de que pertenece a su amado y él le pertenece a ella. Esta escena también refleja nuestra relación con Dios. Aun cuando atravesamos momentos de debilidad o de sequedad espiritual, el Señor sigue llamándonos a regresar a Su presencia. Cuando volvemos a Él con un corazón sincero, encontramos nuevamente el gozo de caminar cerca del Amado. Más adelante, el amado vuelve a expresar cuánto valora a la amada. Sus palabras no buscan condenarla por lo ocurrido, sino reafirmar su amor.

Así obra también Dios con nosotros. Cuando regresamos a Él con arrepentimiento, no nos recibe con rechazo, sino con gracia, restauración y amor. Cantares 6 nos enseña que la comunión con Dios no se sostiene por nuestras fuerzas, sino por Su amor fiel. Él nos invita a permanecer cerca de Él, porque en Su presencia encontramos seguridad, identidad y descanso.

La verdadera seguridad del creyente se encuentra en permanecer cerca del Señor y descansar en Su amor.



La mayor seguridad de nuestra vida no está en nuestras fuerzas, sino en saber que pertenecemos al Amado.

  • Permanece cada día en comunión con Dios.
  • Si te has alejado, vuelve con confianza a Su presencia.
  • Descansa en la certeza de que perteneces al Señor.
  • Vive agradecido por el amor fiel con el que Dios te sostiene.
  • El Señor te bendiga.