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“Le abrí a mi amado, ¡pero él ya se había ido! Se me desplomó el corazón. Lo busqué pero no pude encontrarlo. Lo llamé pero no tuve respuesta.

Cantares 5:6, (NTV).

No dejes pasar Su llamado

En Cantares 5 encontramos una escena muy distinta a la del capítulo anterior. El amado llega y llama a la puerta, pero la amada demora en responder. Cuando finalmente decide levantarse para abrirle, descubre que él ya se había ido.

Entonces comienza nuevamente una intensa búsqueda.

“Lo busca por la ciudad, lo llama, lo anhela con todo su corazón”. Una oportunidad descuidada puede convertirse en un profundo anhelo por recuperar la comunión. Esta escena también habla a nuestra vida espiritual. Hay momentos en los que el Señor nos habla, nos invita a acercarnos más a Él o nos llama a obedecer, pero por comodidad, distracción o temor postergamos nuestra respuesta.

No es que Dios nos abandone, sino que perdemos el gozo de una comunión cercana con Él. Sin embargo, el capítulo también nos muestra algo esperanzador. Cuando las demás jóvenes le preguntan por qué busca tanto a su amado, la amada comienza a describir quién es él. Mientras habla de sus virtudes, de su belleza y de su carácter, su amor se hace aún más profundo.

Recordar quién es el Señor aviva nuevamente nuestro deseo de buscar Su presencia. Muchas veces, en medio de la sequedad espiritual, el mejor camino de regreso es volver a contemplar a Cristo, recordar Su amor, Su fidelidad y Su gracia.

Cantares 5 nos recuerda que la comunión con Dios es un tesoro que debemos cuidar. Y si alguna vez nos hemos alejado, siempre podemos volver a buscar al Amado con todo el corazón.

La comunión con Dios debe cuidarse cada día; cuando escuchamos Su voz y respondemos con prontitud, disfrutamos de Su presencia.



Quien valora la presencia del Amado aprende a responder cuando Él llama.

  • No postergues la obediencia cuando Dios hable a tu corazón.
  • Cuida diariamente tu tiempo de comunión con el Señor.
  • Si te has enfriado espiritualmente, vuelve a buscarlo con todo tu corazón.
  • Recuerda cada día quién es Cristo y todo lo que ha hecho por ti.
  • El Señor te bendiga