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Así que me dije: «Me levantaré y recorreré la ciudad, y buscaré por todas las calles y las plazas.
Buscaré a mi amado». Entonces busqué por todas partes pero no lo encontré.

Cantares 3:2, (NTV).

Buscando al Amado

En Cantares 3 encontramos uno de los cuadros más hermosos del amor. La amada siente la ausencia de su amado y su primera reacción no es resignarse, sino buscarlo. Primero dice: “Busqué al amor de mi vida” (v.1). Pero el anhelo no queda solo en un deseo. Ella toma una decisión: “Me levantaré y recorreré la ciudad… Buscaré al amor de mi vida” (v.2). El amor verdadero no permanece pasivo; se levanta, busca y persevera.

Aunque al principio no lo encuentra, no abandona la búsqueda. Continúa hasta que finalmente puede decir: “Encontré al amor de mi vida. Lo abracé y no lo solté” (v.4).

La búsqueda termina en un encuentro, y el encuentro fortalece la comunión. Esta escena también refleja nuestra relación con Dios. Habrá momentos en los que parecerá que el Señor está en silencio o que nuestra comunión con Él se ha debilitado. En esos momentos, Dios nos invita a hacer lo mismo que hizo la amada, levantarnos y buscar Su presencia. El Señor promete Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón” (Jeremías 29:13).

El Señor no se esconde de quienes lo buscan con sinceridad. Él se deja encontrar por los corazones que lo anhelan. Cantares 3 nos enseña que una relación profunda con Dios no se construye con encuentros ocasionales, sino con un corazón que cada día decide buscar al Amado y permanecer cerca de Él.

La comunión con Dios crece cuando nuestro anhelo se convierte en una búsqueda perseverante de Su presencia.



El corazón que ama a Dios no solo lo anhela; se levanta cada día para buscar Su presencia.

  • No te conformes con una relación superficial con Dios.
  • Levántate cada día con el propósito de buscar Su presencia.
  • Persevera en la oración y en la lectura de Su Palabra, aun cuando no veas resultados inmediatos.
  • Cuando encuentres al Señor, permanece cerca de Él y no descuides tu comunión.
  • EL Señor te bendiga.