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Devocional
“El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha”
Eclesiastés 11:4, (NTV).
Tesoro Bíblico
Vive por fe, no por certezas
En Eclesiastés 11, Salomón nos confronta con una realidad que todos experimentamos, no conocemos el futuro ni podemos controlar todo lo que sucederá en nuestra vida.
Por eso comienza con un llamado sorprendente “Envía tu grano a través de los mares, y con el tiempo obtendrás ganancias” v.1.
La idea es clara vive con inversión y generosidad, toma pasos de fe y no te paralices por la incertidumbre. La vida de fe siempre implica actuar sin tener todas las respuestas. Salomón reconoce que existen muchas cosas que escapan a nuestro entendimiento. “Así como no puedes entender el rumbo que toma el viento ni el misterio de cómo crece un bebecito en el vientre de su madre, tampoco puedes entender cómo actúa Dios, quien hace todas las cosas” v.5. No conocemos el camino del viento ni comprendemos completamente cómo Dios obra en el mundo. Sin embargo, en lugar de producir temor, esta realidad debe llevarnos a confiar más profundamente en Dios. Por eso hace una advertencia muy práctica “Si esperas las condiciones perfectas, nunca lograrás nada” v.4.
Cuántas veces postergamos obedecer, servir, amar, emprender o responder al llamado de Dios esperando el momento ideal. Pero la sabiduría nos enseña que nunca tendremos el control absoluto ni todas las certezas.
Salomón agrega una exhortación poderosa. “Siembra tu semilla por la mañana y sigue trabajando hasta la tarde, porque no sabes cuál esfuerzo tendrá éxito” v.6. Nuestro llamado no es controlar los resultados, sino ser fieles en sembrar. Debemos sembrar amor, servicio, generosidad, trabajo y obediencia, confiando en que Dios traerá fruto en Su tiempo y de la manera que Él quiera.
Salomón dirige unas palabras especiales a los jóvenes. Los anima a disfrutar la vida y la fuerza de la juventud, pero recordando una verdad fundamental “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad” v.9-10. La vida es breve y debemos vivirla delante de Dios. La juventud, las oportunidades y las fuerzas no duran para siempre. Por eso, el mejor momento para vivir para Dios no es mañana, sino hoy.
Eclesiastés 11 nos recuerda que no debemos esperar las circunstancias perfectas para obedecer, servir y seguir al Señor. La verdadera sabiduría consiste en vivir hoy por fe, porque nuestro futuro está en las manos de Dios.
La sabiduría nos enseña a sembrar con fidelidad hoy y a confiar el futuro a Dios.
Punto de Acción
Quien confía en Dios no espera tener todas las certezas; decide obedecer y sembrar hoy.
- No esperes las condiciones perfectas para obedecer al Señor.
- Siembra hoy aquello que tiene valor eterno.
- Vive con generosidad y perseverancia.
- Aprovecha el tiempo y las oportunidades que Dios te ha dado.
- Recuerda que la mejor etapa para seguir a Dios es ahora.
- El Señor te bendiga.