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Devocional
“Toda la gente se pasa la vida trabajando para tener qué comer, pero parece que nunca le alcanza”
Eclesiastés 6:7, (NTV).
Tesoro Bíblico
Una vida que no se sacia
En Eclesiastés 6, Salomón continúa examinando la condición del corazón humano y llega a una observación dolorosa es posible tener riquezas, bienes, honra y oportunidades, y aun así vivir sin satisfacción.
Salomón describe a personas que poseen todo aquello que muchos anhelan, pero que, a pesar de tener abundancia, no logran disfrutar verdaderamente de lo que han recibido. El problema no es la falta de cosas; el problema es la incapacidad del corazón humano para encontrar en ellas una satisfacción duradera. Por eso declara: “Todos trabajamos para satisfacer el apetito, pero nunca quedamos satisfechos”v7.
Esta es una realidad que sigue siendo vigente hoy. El ser humano busca llenarse con éxito, posesiones, reconocimiento, experiencias o placeres, pero descubre que siempre necesita algo más.
La razón es profunda. Fuimos creados con un anhelo que ninguna cosa temporal puede satisfacer. Salomón comprende que el corazón del hombre persigue constantemente aquello que cree que le dará plenitud, pero termina descubriendo que toda búsqueda lejos de Dios produce más hambre que satisfacción.
Por eso, el problema no es cuánto tenemos, sino dónde buscamos nuestra plenitud. Solo Dios puede llenar el vacío que Él mismo colocó en nuestro corazón. Cuando buscamos en las cosas lo que únicamente el Señor puede dar, terminamos cansados, frustrados y espiritualmente hambrientos.
Eclesiastés 6 nos invita a dejar de perseguir aquello que nunca podrá satisfacernos y a volver nuestros ojos hacia Aquel que es la fuente verdadera de la vida y la plenitud.
El corazón humano nunca encontrará satisfacción completa en las cosas temporales, porque fue creado para encontrar su plenitud en Dios.
Punto de Acción
Un corazón que busca satisfacerse sin Dios siempre tendrá hambre.
- Examina dónde estás buscando tu satisfacción.
- Agradece las bendiciones de Dios sin convertirlas en tu esperanza.
- Reconoce que solo el Señor puede llenar tu corazón.
- Busca cada día tu plenitud en la presencia de Dios.
- El Señor te bendiga