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“Cuando entres en la casa de Dios, abre los oídos y cierra la boca. El que presenta ofrendas a Dios sin pensar hace mal”

Eclesiastés 5:1, (NTV).

Acércate para escuchar

En Eclesiastés 5, Salomón dirige su mirada hacia la relación del ser humano con Dios. Después de observar la injusticia, la soledad y la búsqueda de sentido en este mundo, ahora nos invita a examinar cómo nos acercamos a la presencia del Señor.

La primera exhortación es sorprendente: “Acércate para escuchar” v.1. Antes de hablar, prometer o actuar, Dios desea que aprendamos a escuchar.

Salomón advierte sobre el peligro de una religiosidad superficial, de palabras apresuradas y de promesas hechas sin reflexión. Nos recuerda que Dios está en el cielo y nosotros en la tierra, por lo que debemos acercarnos a Él con reverencia, humildad y un corazón dispuesto a obedecer.

Luego, el capítulo vuelve a un tema recurrente de Eclesiastés las riquezas “Los que aman el dinero nunca tendrán suficiente. ¡Qué absurdo es pensar que las riquezas traen verdadera felicidad!” v.10. Salomón observa que quien ama el dinero nunca queda satisfecho. Siempre habrá algo más que alcanzar, comprar o acumular. El problema no es poseer bienes, sino esperar que ellos satisfagan el corazón. Las riquezas pueden desaparecer, los logros pueden terminar y todo lo acumulado finalmente deberá dejarse atrás. Por eso Salomón llega a una conclusión importante.

La capacidad de disfrutar el trabajo, el alimento y las bendiciones de la vida es un regalo de Dios. La verdadera satisfacción no se encuentra en lo que tenemos, sino en reconocer que todo proviene de la mano del Señor.

Eclesiastés 5 nos enseña que la vida encuentra su equilibrio cuando aprendemos a vivir con reverencia delante de Dios y con gratitud por lo que Él nos ha dado.

La verdadera sabiduría comienza cuando aprendemos a escuchar a Dios y a encontrar nuestra satisfacción en Él.



El corazón que escucha a Dios encuentra una satisfacción que las riquezas nunca podrán dar.

  • Acércate a Dios con un corazón humilde y dispuesto a escuchar.
  • Examina si estás buscando seguridad en Dios o en las riquezas.
  • Agradece las bendiciones que el Señor te ha dado.
  • Aprende a disfrutar los regalos de Dios sin convertirlos en tu esperanza.
  • Dios te bendiga