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Devocional
“Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así, el ser humano no puede comprender el alcance total de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin”
Eclesiastés 3:11, (NTV).
Tesoro Bíblico
La eternidad en el corazón
En Eclesiastés 3, Salomón reflexiona sobre una de las realidades más profundas de la vida “todo tiene su tiempo”.
- Tiempo de nacer y tiempo de morir.
- Tiempo de llorar y tiempo de reír.
- Tiempo de guardar y tiempo de perder.
- Tiempo de callar y tiempo de hablar.
Con estas palabras, Salomón nos recuerda que la vida está compuesta por estaciones y procesos que muchas veces no podemos controlar ni comprender completamente. Dios es el Señor de los tiempos, aunque nosotros no siempre entendamos Sus tiempos.
Sin embargo, en medio de esta reflexión aparece una verdad extraordinaria: “Dios sembró la eternidad en el corazón humano” v.11. Qué poderosa declaración. El ser humano fue creado con un anhelo que ninguna experiencia terrenal puede satisfacer plenamente. Dentro de nosotros existe un deseo de permanencia, de propósito y de trascendencia que apunta hacia Dios. Por eso, aunque disfrutemos las bendiciones de esta vida, seguimos buscando algo más. Fuimos creados para la eternidad. Pero Salomón también reconoce nuestra limitación: No podemos comprender completamente todo lo que Dios hace desde el principio hasta el fin.
Muchas veces queremos entender cada proceso, cada prueba y cada temporada de nuestra vida. Sin embargo, Dios nos invita a confiar en Su sabiduría y en Su perfecto tiempo.
Lo que hoy parece confuso, Él lo ve desde la eternidad.
Eclesiastés 3 nos recuerda que nuestra paz no proviene de entenderlo todo, sino de confiar en Aquel que gobierna todas las cosas. Dios hace todo hermoso en Su tiempo.
Dios gobierna cada temporada de nuestra vida y ha puesto la eternidad en nuestro corazón para que lo busquemos a Él.
Punto de Acción
Tenemos eternidad en el corazón porque fuimos creados para vivir eternamente con Dios.
- Aprende a confiar en los tiempos de Dios.
- No te desesperes cuando no entiendas los procesos que estás viviendo.
- Recuerda que fuiste creado para algo más grande que esta vida temporal.
- Busca tu propósito y plenitud en Dios.
- Dios te bendiga