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“Pues «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo»”

Romanos 10:13, (NTV).

La salvación está cerca

En Romanos 10, Pablo continúa hablando de Israel, pero ahora revela el profundo anhelo de su corazón “Mi más profundo deseo y mi oración a Dios es que los israelitas sean salvos” v.1. Pablo reconoce que su pueblo tiene celo por Dios, pero les falta comprender el camino correcto para alcanzar la justicia. Muchos intentaban agradar a Dios mediante sus propios esfuerzos, obedeciendo la ley y confiando en sus obras. Sin embargo, Pablo explica que la justicia de Dios no se obtiene por méritos humanos, sino por medio de la fe en Jesucristo.

El problema no era la falta de religión. Era no reconocer a Cristo como el cumplimiento de la promesa de Dios. Entonces Pablo presenta una de las verdades más sencillas y hermosas del evangelio “Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” v.9.

La salvación no está reservada para un grupo especial ni para quienes alcanzan cierto nivel espiritual. La salvación está disponible para todo aquel que cree. Por eso Pablo declara: “No hay diferencia entre judíos y gentiles” v.12.

Todos llegan a Dios de la misma manera por gracia, mediante la fe, en Jesucristo. Y culmina con una de las promesas más conocidas de toda la Escritura “Todo el que invoque el nombre del Señor será salvo” v.13. Qué esperanza tan gloriosa.

Pablo no se detiene allí. También enfatiza la importancia de compartir el evangelio. “¿Cómo creerán si nadie les habla? ¿Cómo oirán si nadie les predica?” v.14-15.

Dios ha decidido usar a Su pueblo para llevar las buenas noticias a quienes aún no conocen a Cristo. Romanos 10 nos recuerda que la salvación es un regalo accesible para todos, pero también nos desafía a ser portadores del evangelio para que otros puedan escuchar y creer.

La salvación se recibe por la fe en Jesucristo y está disponible para todo aquel que cree.



La salvación no se gana; se recibe por fe en Jesucristo.

  • Confía plenamente en la obra de Cristo para tu salvación.
  • Agradece que Dios hizo cercano el camino de la fe.
  • Comparte el evangelio con quienes aún no conocen a Jesús.
  • Ora para que más personas invoquen el nombre del Señor y sean salvas.
  • El Señor te bendiga.