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Devocional
“¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven: en mi mente de verdad quiero obedecer la ley de Dios, pero a causa de mi naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado”
Romanos 7:24-25, (NTV).
Tesoro Bíblico
La respuesta está en Cristo
En Romanos 7, Pablo continúa desarrollando las implicancias de la nueva vida en Cristo. Después de enseñarnos en el capítulo anterior que ya no somos esclavos del pecado, ahora nos muestra una realidad con la que todo creyente se identifica “la lucha interior entre el deseo de agradar a Dios y la presencia del pecado que aún habita en nuestra naturaleza caída”.
Pablo explica que la Ley es santa, justa y buena, pero que tiene una limitación puede mostrarnos nuestro pecado, pero no tiene el poder para liberarnos de él. La Ley revela el problema, pero no puede producir la solución. Entonces Pablo abre su corazón y describe una batalla que todos conocemos:
“Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago” v.19.
“No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago” v.20.
Estas palabras muestran que el creyente experimenta una lucha constante. Hay un nuevo corazón que desea obedecer a Dios, pero todavía existe una naturaleza pecaminosa que intenta arrastrarnos en dirección contraria. Pablo no está justificando el pecado. Está mostrando que la victoria no se encuentra en la fuerza humana. Por eso, después de reconocer su impotencia, exclama:
“¡Qué aflicción la mía! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte?” Y entonces llega a la respuesta gloriosa: “Gracias a Dios, la respuesta está en Jesucristo nuestro Señor” v.24.
La solución no es esforzarnos más. La solución es una Persona. Romanos 7 nos prepara para la maravillosa verdad de Romanos 8. La victoria sobre el pecado no viene por nuestra capacidad, sino por la obra de Cristo y el poder del Espíritu Santo.
Cuando comprendemos esto, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendemos a depender cada día más de Jesús.
La victoria sobre el pecado no se encuentra en nuestras fuerzas, sino en Jesucristo.
Punto de Acción
La Ley revela el pecado, pero solo Cristo puede darnos la victoria sobre él.
- Reconoce tu necesidad diaria de Cristo.
- No te desanimes por las luchas espirituales; todos los creyentes las enfrentan.
- Aprende a depender más de la gracia de Dios que de tus propias fuerzas.
- Recuerda que la respuesta siempre será Jesucristo.
- El Señor te bendiga