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 “Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros”

Romanos 5:1, (NTV).

En paz con Dios

En Romanos 5, Pablo comienza mostrándonos las bendiciones que recibimos por haber sido justificados por la fe. La primera y más grande de ellas es que ahora tenemos paz con Dios.

La guerra entre Dios y el hombre ha terminado. Por causa del pecado, la humanidad se había separado de Dios. Pero por medio de Jesucristo hemos sido reconciliados con el Padre y ahora vivimos bajo Su gracia. Pablo nos anima no solamente a disfrutar de esta reconciliación, sino también a perseverar en ella. Incluso las pruebas y aflicciones forman parte del proceso, porque producen perseverancia, carácter aprobado y una esperanza que no termina en decepción.

¿Por qué? Porque Dios derramó Su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo. Y la mayor evidencia de ese amor es que “Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores”. Dios no nos amó cuando fuimos buenos. Nos amó cuando todavía éramos pecadores.

Pablo presenta uno de los contrastes más importantes de toda la carta. “Cuando Adán pecó, el pecado entró en el mundo. El pecado de Adán introdujo la muerte” v.12. La caída de un solo hombre afectó a toda la humanidad. Pero ahora, “Pues el pecado de un solo hombre, Adán, trajo muerte a muchos; pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su perdón para muchos por medio de otro hombre, Jesucristo” v.15. Por medio de Jesucristo, el segundo Adán, vino algo mucho más poderoso la gracia, la justicia, la reconciliación y la vida. Así como por un hombre vino la condenación, por un Hombre vino la salvación “Por uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser pecadores; pero por uno solo que obedeció a Dios, muchos serán declarados justos” v.19.

“Entonces, así como el pecado reinó sobre todos y los llevó a la muerte, ahora reina en cambio la gracia maravillosa de Dios, la cual nos pone en la relación correcta con él y nos da como resultado la vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor” v.21.

Romanos 5 nos invita a abrazar la obra reconciliadora de Cristo. Ya no vivimos bajo condenación ni separados de Dios. Gracias a Jesús, ahora tenemos paz con el Padre y podemos vivir en la seguridad de Su amor y de Su gracia.



Por medio de Adán vino la muerte; por medio de Cristo vino la reconciliación y la vida.

  • Abraza cada día la reconciliación que Cristo te regaló.
  • Persevera en medio de las pruebas sabiendo que Dios está formando tu carácter.
  • Descansa en la paz que Jesús ganó para ti.
  • Vive agradecido porque donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
  • El Señor te bendiga.