Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

 “¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?”

Romanos 2:4, (NTV).

La bondad que nos lleva al arrepentimiento

Después de mostrar en Romanos 1 la condición de una humanidad que vive alejada de Dios, Pablo dirige ahora su atención a otro peligro pensar que somos mejores que los demás.

Los judíos se sentían seguros porque conocían la Ley y podían identificar los pecados de otros. Pero Pablo les muestra que no basta con conocer la verdad; también es necesario vivir conforme a ella. Dios no mira solamente las apariencias. Él mira el corazón. Por eso Pablo advierte acerca del peligro de juzgar a otros mientras ignoramos nuestra propia necesidad de gracia. Todos necesitamos la misericordia de Dios. “Te condenas a ti mismo porque tú, que juzgas a otros, también practicas las mismas cosas” v.2.

Y en medio de esta exhortación aparece una de las declaraciones más hermosas del capítulo “La bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas” v.4. Qué diferente es el corazón de Dios. Muchas veces pensamos que Dios solo quiere condenar al pecador, pero Pablo revela que Su paciencia, tolerancia y bondad tienen un propósito llevarnos al arrepentimiento.

El arrepentimiento no nace principalmente del miedo al castigo. Nace al comprender cuánto nos ha amado y cuán paciente ha sido con nosotros. Dios no ignora el pecado, pero tampoco se complace en la condenación. Su deseo es que las personas vuelvan a Él. Romanos 2 también nos recuerda que tener conocimiento espiritual o una apariencia religiosa no sustituye una relación verdadera con Dios. Porque el verdadero cambio comienza en el interior. El Señor no busca solamente personas que conozcan Su Palabra. Busca personas cuyo corazón haya sido transformado por Su gracia. La bondad y la paciencia de Dios tienen como propósito conducirnos al arrepentimiento y a una vida transformada.



La bondad de Dios no es una licencia para seguir igual; es una invitación a volver a Él.

  • Examina tu propio corazón antes de juzgar a otros.
  • Agradece la paciencia que Dios ha tenido contigo.
  • Permite que Su bondad te lleve a una relación más profunda con Él.
  • Vive una fe genuina, no solo una apariencia espiritual.
  • El Señor te bendiga.