Escuchar artículo

Devocional
“Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí”
Gálatas 2:20, (NTV).
Tesoro Bíblico
Justificados por la fe
En Gálatas 2, Pablo continúa defendiendo el verdadero evangelio. Después de explicar que su llamado y mensaje venían directamente de Jesucristo, ahora relata cómo incluso tuvo que confrontar públicamente a Pedro cuando éste comenzó a actuar de manera incoherente con la verdad del evangelio.
Pedro sabía que la salvación era por gracia, pero por temor a la opinión de ciertos judíos comenzó a apartarse de los creyentes gentiles. Con sus acciones estaba transmitiendo un mensaje equivocado que algunos eran más aceptados por Dios que otros.
Pablo comprende el peligro de esto y lo confronta porque el evangelio estaba en juego. El evangelio enseña que todos llegamos a Dios de la misma manera por la fe en Jesucristo. Por eso Pablo declara una de las verdades más importantes de toda la carta: “Nadie será justificado por cumplir la ley” v.16.
Esto no significa que la ley fuera mala. El problema es que nadie puede cumplirla perfectamente. Todos hemos pecado y necesitamos un Salvador. Nuestra esperanza no está en lo que hacemos por Dios. Nuestra esperanza está en lo que Cristo hizo por nosotros.
Pablo comparte una de las declaraciones más profundas de su vida: “Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” V.20.
La fe cristiana no consiste solamente en recibir perdón. Consiste en una nueva vida donde Cristo comienza a gobernar nuestro corazón. Ya no vivimos intentando ganar el favor de Dios. Vivimos porque ya hemos sido aceptados por Su gracia. Gálatas 2 nos recuerda que la salvación es un regalo inmerecido y que toda nuestra confianza debe descansar en la obra perfecta de Jesús.
Somos justificados delante de Dios por la fe en Jesucristo y no por nuestras obras.
Punto de Acción
No somos aceptados por Dios por lo que hacemos, sino por lo que Cristo hizo por nosotros.
- Descansa en la gracia de Dios y no en tus méritos.
- Recuerda que Cristo ya hizo lo necesario para tu salvación.
- Vive agradecido por la nueva vida que tienes en Jesús.
- Permite que Cristo gobierne cada área de tu vida.
- El Señor te bendiga