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“Querido amigo, espero que te encuentres bien, y que estés tan saludable en cuerpo así como eres fuerte en espíritu” 

3 Juan 1:2, (NTV)

Prosperando desde adentro

La tercera carta de Juan es la más personal de las tres cartas. Está dirigida a un creyente llamado Gayo, un hombre que había demostrado fidelidad al Señor y amor hacia los hermanos. Desde el comienzo, Juan expresa un profundo cariño por él y hace una declaración muy interesante: “Espero que te encuentres bien y que estés tan sano en cuerpo como fuerte es tu espíritu” v.2. Juan reconoce que Gayo gozaba de buena salud espiritual. Su comunión con Dios, su amor por la verdad y su servicio a los demás eran evidentes. Antes de hablar de ministerio o servicio, Juan destaca la condición espiritual de su vida.

Se alegró al escuchar que Gayo estaba viviendo conforme a la verdad. No solo conocía la verdad. Caminaba en la verdad. “No hay nada que me produzca más alegría que oír que mis hijos siguen la verdad” v.4.

Para Juan, el verdadero éxito espiritual no era la fama, la influencia o los logros externos. Era ver creyentes permaneciendo fieles a Cristo. La carta también muestra el contraste entre diferentes personas. Gayo es presentado como alguien hospitalario, generoso y comprometido con la obra de Dios. Mientras que Diótrefes es mencionado como alguien que buscaba el primer lugar y rechazaba la autoridad espiritual. Esto nos recuerda que siempre tendremos que decidir qué ejemplo seguir. El de quienes viven para sí mismos. O el de quienes viven para la verdad y para servir a otros. “Recuerda que los que hacen lo bueno demuestran que son hijos de Dios, y los que hacen lo malo demuestran que no conocen a Dios” v.11.

3 Juan nos enseña que la verdadera madurez espiritual no se mide por lo que decimos, sino por cómo vivimos diariamente la verdad de Cristo.

La verdadera salud espiritual se refleja en una vida que camina fielmente en la verdad.



La verdad alcanza su propósito cuando deja de ser solo conocimiento y se convierte en una manera de vivir.

  • Examina cómo está tu vida espiritual delante de Dios.
  • Busca no solo conocer la verdad, sino vivirla.
  • Sirve a otros con generosidad y amor.
  • Permanece fiel a Cristo aun cuando otros no lo hagan.
  • El Señor te bendiga.