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“Dios Padre y Jesucristo, el Hijo del Padre, nos darán gracia, misericordia y paz, mientras vivamos en la verdad y el amor”

2 Juan 1:3, (NTV).

Caminando en verdad y amor

Desde el comienzo la segunda carta de Juan presenta una de las combinaciones más hermosas de la vida cristiana verdad y amor.

Vivimos en una cultura que muchas veces intenta separarlas. Algunos enfatizan la verdad pero olvidan el amor. Otros hablan mucho de amor pero dejan de lado la verdad. Sin embargo, Juan muestra que ambas son inseparables en la vida de quien sigue a Cristo. Por eso declara que de Dios Padre y de Jesucristo recibimos gracia, misericordia y paz.

La gracia nos recuerda que recibimos lo que no merecíamos la salvación en Cristo.

La misericordia nos recuerda que Dios no nos trató conforme a nuestros pecados.

La paz es el resultado de haber sido reconciliados con Dios por medio de Jesús.

Juan agrega una condición importante“mientras vivamos en la verdad y el amor” v.3. No está hablando de ganar el favor de Dios por nuestras obras, sino de la esfera donde el creyente debe caminar. La verdad nos mantiene unidos a Cristo. El amor refleja el carácter de Cristo.

Cuando ambas realidades están presentes, la vida cristiana crece sana y madura. Por eso toda la carta de 2 Juan puede resumirse en una sola idea: “Permanecer en la verdad sin dejar de amar y amar sin abandonar la verdad”. Así vivió Jesús, lleno de gracia y de verdad.

La vida en Cristo florece cuando caminamos simultáneamente en la verdad de Dios y en el amor de Dios.



La verdad sin amor hiere; el amor sin verdad se pierde. En Cristo encontramos ambas.

  • Busca conocer más profundamente la verdad de Cristo.
  • Permite que esa verdad transforme tu manera de amar.
  • No sacrifiques la verdad por aceptación.
  • No uses la verdad sin amor hacia los demás.
  • El Señor te bendiga.