Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

 “Pues tú serás su testigo; les contarás a todos lo que has visto y oído. ¿Qué esperas? Levántate y bautízate. Queda limpio de tus pecados al invocar el nombre del Señor”

Hechos 22:15–16, (NTV)

Un testimonio que revela el propósito de Dios

En Hechos 22 vemos a Pablo en una situación tensa: arrestado y rodeado de una multitud que lo rechaza. Sin embargo, en lugar de defenderse o confrontar, decide hablar desde su experiencia y cuenta su testimonio. Relata quién era antes, cómo perseguía a los seguidores de Jesús, y cómo tuvo un encuentro real con Él camino a Damasco. No presenta solo una historia personal, sino el desarrollo del propósito de Dios en su vida. Cada parte de su relato tiene sentido porque muestra la dirección del Señor, desde su pasado hasta su llamado.

En los versículos 15 y 16 se revela con claridad este principio: Pablo fue escogido para ser testigo de lo que había visto y oído, pero también debía responder activamente a ese llamado. No bastaba con haber tenido un encuentro personal con Dios; debía levantarse, tomar una decisión y comenzar una nueva vida. Su testimonio no era solo recordar lo que ocurrió, sino entender que Dios lo estaba guiando hacia un propósito mayor: hacer Su voluntad. “Dios de nuestros antepasados te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que veas al Justo y oigas la voz de sus labios. Porque tú serás su testigo para decirle a todo el mundo lo que has visto y oído” Hechos 22:14–15 (NTV).

Aunque su mensaje era claro, no todos lo recibieron. Cuando menciona su llamado a los gentiles, la multitud reacciona con rechazo. Aun así, Pablo no cambia su mensaje ni suaviza la verdad. Su identidad ya no está en su pasado, sino en lo que Dios ha hecho en él y a través de él. Esto nos muestra que el valor del testimonio no está en la aceptación de los demás, sino en la fidelidad a lo que Dios ha obrado.

Tu testimonio revela el camino de Dios y te posiciona en Su propósito.



Permanece fiel a lo que Dios ha hecho en ti, aunque no todos lo acepten.

  • Reconoce cómo Dios ha guiado tu vida, incluso en procesos difíciles.
  • Comprende que tu testimonio tiene propósito, no es casualidad.
  • Da pasos concretos en tu fe: no solo escuches, responde.
  • Dios no solo te muestra Su voluntad… te llama a vivirla.
  • El Señor te bendiga