Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

“Una noche, el Señor le habló a Pablo en una visión y le dijo: «¡No tengas miedo! ¡Habla con libertad! ¡No te quedes callado! Pues yo estoy contigo, y nadie te atacará ni te hará daño, porque mucha gente de esta ciudad me pertenece”

Hechos 18:9-10, (NTV)

El Señor está contigo: no te detengas

Hechos 18 nos muestra a Pablo en una nueva etapa de su misión. Llega a Corinto, una ciudad compleja, llena de desafíos, donde comienza trabajando junto a Aquila y Priscila. Esto es hermoso: Pablo no solo predica, también trabaja. Su vida refleja que servir a Dios se vive en lo espiritual… pero también en lo cotidiano.

Sin embargo, como en cada ciudad, también aparece la oposición. Rechazo, resistencia, críticas. Y en medio de todo eso, podemos percibir algo muy humano: cansancio, presión, quizás temor.

Y es ahí donde Dios interviene. “No tengas miedo… yo estoy contigo”. Esta palabra lo cambia todo. Dios no le dice a Pablo que deje de haber problemas… le recuerda que no está solo.

También le dice algo clave: “Tengo mucha gente en esta ciudad”. Es decir aunque no lo veas, Dios ya está obrando en corazones. Hay personas que están listas para recibir el mensaje. Y Pablo permanece allí, enseñando, discipulando, formando comunidad. Porque cuando Dios habla, no solo anima… también afirma el propósito.

Pablo no está solo. Dios comienza a rodearlo de personas clave: también están Timoteo y Silas, fortaleciendo la obra Aquila y Priscila, que no solo trabajan con él, sino que crecen y se forman en la fe. Luego aparece Apolos, un hombre elocuente que es enseñado con mayor precisión.

En medio de todo esto, Dios le habla a Pablo. “No tengas miedo… yo estoy contigo” Porque sí, había presión, oposición y dificultades… pero también había propósito, dirección y poder de Dios.

No hay razón para callar ni detenerse.


Jesús está presente en medio de todo

  • No te detengas por el miedo o la presión. El Señor está contigo.
  • Permanece fiel en lo que Dios te ha llamado, aunque sea difícil.
  • Recuerda que Jesús ya está obrando en otros, aunque no lo veas.
  • Sirve a Dios también en lo cotidiano, no solo en lo espiritual.
  • El Señor te bendiga