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 “Entonces ellos se taparon los oídos con las manos y empezaron a gritar. Se lanzaron sobre él”

Hechos 7:57, (NTV)

Escuchar o resistir: una decisión del corazón

El relato de Hechos 7 nos muestra a Esteban, el primer mártir de Jesús, como un ejemplo poderoso de fe, valentía y amor. A pesar que la gente lo rechazaba y finalmente lo apedreaba, él no dejó de predicar las Escrituras con convicción. Su corazón estaba tan lleno de amor que incluso pidió a Dios que perdonara a quienes le hacían daño, porque no entendían lo que estaban haciendo.

Este pasaje nos invita a reflexionar profundamente. Muchas veces, las personas se resisten a la Palabra de Dios. Incluso aquellos que se consideran religiosos pueden rechazar el mensaje de Jesús cuando este confronta sus corazones. Esto también puede suceder en nosotros: podemos cerrarnos, rechazar o incluso criticar a quien comparte la verdad. Pero esa reacción no habla del mensaje, sino de la condición de nuestro corazón.

Dios no solo observa quién predica, sino también cómo respondemos a Su Palabra. La actitud que tomamos revela si estamos abiertos o endurecidos.

La vida de Esteban nos enseña que, aunque enfrentemos rechazo, debemos permanecer firmes y seguir compartiendo la verdad con amor. Él no respondió con odio ni con resentimiento, sino con gracia y perdón. Esa es la verdadera fortaleza espiritual.

Que este ejemplo nos anime a no endurecer nuestro corazón, sino a crecer en fe, valentía y amor, confiando en que Dios obra incluso en medio del rechazo.



Hoy podemos preguntarnos:

  • ¿Estoy dispuesto a escuchar la Palabra con un corazón humilde?
  • ¿Reacciono con apertura o con resistencia?
  • ¿Puedo responder con amor incluso cuando no soy comprendido?
  • El Señor te bendiga