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“Por la fe en el nombre de Jesús, este hombre fue sanado, y ustedes saben que él antes era un lisiado. La fe en el nombre de Jesús lo ha sanado delante de sus propios ojos”

Hechos 3:16, (NTV)

Jesús es más que suficiente

Este pasaje nos muestra uno de los primeros milagros poderosos después de Pentecostés, evidenciando que el Espíritu Santo no solo vino para habitar en nosotros, sino para manifestar el poder de Dios en la vida real.

Pedro y Juan fueron al templo para participar de la oración y se encontraron con un hombre lisiado en la entrada de la Puerta la hermosa “El hombre lisiado los miró ansiosamente, esperando recibir un poco de dinero, pero Pedro le dijo: «Yo no tengo plata ni oro para ti, pero te daré lo que tengo. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y camina!»” v.5-6, no está hablando desde la carencia, sino desde la autoridad espiritual. Él reconoce que, aunque no tiene recursos materiales, posee algo mucho más valioso: el poder del nombre de Jesucristo. Esta declaración es una expresión profunda de fe, donde lo que parece poco en lo natural, en Dios es más que suficiente.

El milagro de la sanidad física del hombre cojo es impactante, pero no es el propósito final. Es una puerta. Una oportunidad para que muchos vean, crean y abran su corazón. Dios utiliza este hecho visible para revelar una verdad invisible pero eterna: Jesús no solo sana el cuerpo, sino que vino a salvarnos del pecado y restaurar completamente nuestra vida.

Esto es algo que atraviesa a todas las personas. Muchas veces buscamos soluciones inmediatas a nuestras necesidades, pero Dios quiere llevarnos más allá. No solo quiere ayudarnos en el momento, quiere transformarnos desde la raíz. Quiere que no solo caminemos físicamente, sino que vivamos espiritualmente.

Así, lo que comienza como un milagro visible termina siendo una invitación a la salvación, al arrepentimiento y a una vida nueva en Dios.



Hoy puedes vivir esto de manera práctica:

  • Permite que Dios no solo resuelva tus problemas, sino que transforme tu vida desde dentro.
  • No te enfoques en lo que te falta, sino en lo que tienes en Dios.
  • Cree que Dios puede usar algo pequeño para generar un impacto grande.
  • Mira más allá de lo superficial: cada situación puede ser una oportunidad para que otros conozcan a Jesús.
  • Dios te bendiga