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Devocional
“Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!”
2 Corintios 5:17, (NTV)
Tesoro Bíblico
Nueva vida, nueva misión
En este capítulo, Pablo nos abre una perspectiva eterna de lo que Dios ha hecho en nosotros. Nos recuerda que esta vida terrenal es temporal, como una tienda pasajera, pero que hay algo mucho más grande preparado: una habitación celestial, eterna, hecha por Dios.
Habla de ese anhelo profundo de ser revestidos, no de algo externo, sino de una realidad eterna. No queremos simplemente dejar este cuerpo, sino ser revestidos de lo celestial, de la vida plena que viene de Dios. Esto nos enseña que nuestra esperanza no está en lo temporal, sino en lo eterno.
En medio de esa verdad, Pablo conecta esta esperanza con nuestra forma de vivir hoy. No caminamos por vista, sino por fe. Vivimos con la convicción de la obra perfecta de nuestro Señor Jesús, y eso transforma nuestras decisiones, nuestras prioridades y nuestra manera de enfrentar la vida.
Pero esta obra no se queda solo en nuestra esperanza futura. Dios, en Su gracia, no solo nos salvó y nos dio una promesa eterna, sino que también nos confió una misión presente: el ministerio de la reconciliación.
Fuimos reconciliados con Dios por medio de Cristo, y ahora somos llamados a ser sus embajadores, llevando ese mismo mensaje a otros. Nuestra vida se convierte en un puente entre el cielo y la tierra, donde Dios extiende Su amor a través de nosotros.
Así, vivimos entre dos realidades: una esperanza futura que nos sostiene, y una misión presente que nos moviliza.
Punto de Acción
Hoy, en medio de tus actividades, recuerda:
- Estoy de paso, pero tengo un propósito eterno
- Busca reflejar a Cristo
- Recuerda tienes una esperanza eterna
- Vive con una perspectiva de fe, no solo de lo que ves
- Permite que tu identidad en Cristo guíe tus decisiones
- Asume tu llamado como embajador de reconciliación
- Dios te bendiga