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“Así, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor quien es el Espíritu nos hace más y más parecidos a Él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.”

2 Corintios 3:18, (NTV)

De la condenación a la justicia: una vida en el Espíritu

Pablo comienza planteando una pregunta implícita:
¿Quién valida nuestra vida y nuestro ministerio?

Y responde de una forma sorprendente: “Ustedes son nuestra carta… escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos.” (v.3)

Aquí establece una verdad poderosa: nuestra vida es el mensaje
y el Espíritu Santo está escribiendo en nuestro corazón

Luego Pablo profundiza y dice:“Nuestra capacidad proviene de Dios, quien nos hizo ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.” (v.5-6)

Aquí cambia todo: no es nuestra capacidad, no es nuestro esfuerzo, es el Espíritu obrando en nosotros.

Y entonces entra en el contraste central del capítulo: “Si el ministerio que causaba muerte… vino con gloria…” (v.7). La ley tenía gloria… pero era una gloria que revelaba el pecado y traía condenación.

Pero ahora dice: ¿No será aún más glorioso el ministerio del Espíritu?” (v.8).

Y llegamos al centro del mensaje: “Si el antiguo sistema, que trae condenación, era glorioso, ¡cuánto más glorioso es el nuevo sistema, que nos hace justos delante de Dios!” (v.9).

Antes → condenación
Ahora → justicia

Antes → externo (piedra)
Ahora → interno (corazón)

Antes → esfuerzo humano
Ahora → obra del Espíritu

Y Pablo remata diciendo:

“Lo que fue glorioso ya no lo es… en comparación con la gloria que lo supera.” (v.10) “Y lo que era pasajero no es tan glorioso como lo que permanece.” (v.11)

Esto es clave:

Lo antiguo era temporal
Lo nuevo en Cristo es permanente

Hemos sido transformados por Su gloria, ya no vivimos en condenación, ya no dependemos de lo externo, ya no es por nuestra capacidad, hora es el Espíritu obrando en nosotros.

Así, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor quien es el Espíritu nos hace más y más parecidos a Él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen” 2 Corintios 3:18 (NTV).



Hoy decide vivir como alguien que ya pertenece a Cristo y ha sido justificado.

  • Identifica desde dónde estás viviendo
    ¿Desde la culpa o desde la gracia?
  • Renuncia a la mentalidad de condenación
    Cristo ya hizo la obra completa.
  • Depende del Espíritu Santo
    La transformación no viene de tu esfuerzo, sino de Su obra en ti.
  • Deja de enfocarte solo en cambiar por esfuerzo
    Permite que el Espíritu haga la obra en ti.
  • Abraza el proceso
    Dios te está transformando paso a paso.
  • Dios te bendiga