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“Si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los planes secretos de Dios y poseyera todo el conocimiento, y si tuviera una fe que lograra trasladar montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada”

1 Corintios 13:2, (NTV)

Lo que realmente vale

En este capítulo el apóstol Pablo habla de algo que muchas veces olvidamos: el amor verdadero. En la iglesia de Corinto había muchos dones espirituales, conocimiento y actividad religiosa, pero Pablo les recuerda que hay algo que es más importante que todo eso.

Podemos tener talento, conocimiento, logros o incluso una gran fe, pero si en nuestro corazón no hay amor, todo pierde su verdadero valor. El amor del que habla la Biblia no es solo un sentimiento; es una manera de vivir que refleja el carácter de Dios.

Más adelante el capítulo describe cómo es este amor: es paciente, es bondadoso, no es orgulloso, no busca lo suyo, no se irrita fácilmente y se alegra con la verdad (1 Corintios 13:4-6). Ese tipo de amor no nace naturalmente en el corazón humano. Muchas veces somos egoístas, impacientes o buscamos nuestro propio interés.

Por eso el evangelio es tan importante. Dios nos mostró su amor en Jesucristo. La Biblia dice que Dios no solo habló de amor, sino que lo demostró cuando envió a Su Hijo para salvarnos. Cuando una persona conoce a Cristo, su corazón comienza a ser transformado y aprende a amar de una manera nueva.

El amor verdadero no nace del esfuerzo humano, sino de una vida transformada por Dios.



Hoy podemos preguntarnos:

  • ¿Estoy viviendo un amor verdadero hacia los demás?
  • ¿Estoy buscando mis propios intereses o el bien de otros?
  • ¿He experimentado el amor de Dios en Cristo?

Cristo vive en nosotros no son solo las palabras, sino el amor con el que tratamos a otros. Porque al final, como dice este capítulo, lo que realmente permanece es el amor.

Si aún no conoces a Jesús, hoy puedes acercarte a Él y recibirlo en tu corazón.

El Señor te bendiga