Escuchar artículo

Devocional
“Ustedes dicen: ‘Se me permite hacer cualquier cosa’, pero no todo les conviene. Y aunque ‘se me permite hacer cualquier cosa’, no debo volverme esclavo de nada”
1 Corintios 6:12, (NTV)
Tesoro Bíblico
¿Qué está gobernando tu vida?
Pablo confronta una idea equivocada que algunos creyentes de Corinto estaban adoptando: pensaban que la libertad en Cristo significaba poder hacer cualquier cosa sin consecuencias. Por eso Pablo repite una frase que circulaba entre ellos: “todo me es permitido”, pero inmediatamente aclara que no todo conviene y nada debe dominarnos. La verdadera libertad cristiana no es libertinaje; no es vivir sin límites, sino vivir libres de aquello que nos esclaviza.
En este mismo capítulo, Pablo aborda especialmente el área de la vida sexual, porque en la cultura de Corinto la inmoralidad era algo normalizado. Por eso advierte que la fornicación no es un pecado cualquiera, sino un pecado que afecta directamente nuestro propio cuerpo (1 Corintios 6:18). Luego recuerda una verdad poderosa: “El que se une al Señor es un solo espíritu con Él” (1 Corintios 6:17). Nuestra vida ya no nos pertenece solamente a nosotros, porque hemos sido unidos a Cristo.
Pablo concluye diciendo que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). Esto cambia completamente nuestra manera de vivir. La libertad en Cristo no es hacer lo que queremos, sino vivir libres de las cadenas del pecado: adicciones, hábitos destructivos o decisiones que terminan dañando nuestra vida. Cuando abrimos nuestro corazón al Señor y caminamos en su Espíritu, experimentamos una libertad verdadera que nos conduce a una vida plena.
Punto de Acción
Pregunta hoy al Señor si hay algo que está intentando dominar tu vida.
- Recuerda que la libertad en Cristo es ser libre de la esclavitud del pecado, no vivir en libertinaje.
- Decide acercarte más al Señor, buscando una vida unida a Él y guiada por Su Espíritu.
- La verdadera libertad no es hacer todo lo que queremos; es vivir unidos a Cristo y libres de aquello que nos esclaviza.
- Deja de intentar que Dios apruebe tus decisiones; comienza a rendir tus decisiones a Dios.
- La libertad en Cristo comienza cuando dejamos de dirigir nuestra vida y permitimos que Él la gobierne.
- El Señor te bendiga.